Destacado

El Mail Art en la Era Cibernética. Entrevista de César Reglero a John Bennett en la Revista Icaria.

Entrevista CRC a John M. Bennett

CRC: John ¿Cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años?

Con unas excepciones muy importantes, el contenido del arte postal es menos vanguardista, menos transgresivo hoy.  Para muchos, parece ser una especie de hobby, una especie de juego más bien superficial.  Y claro que el uso de medios electrónicos es un gran cambio, porque quita énfasis en una obra física y única, porque una obra puede ser distribuida muchísimas veces.  Lo que no es malo, necesariamente; pero es una diferencia.

CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución?

Creo que sí.

CRC: Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿debería cambiar de denominación el arte postal y figurar con nombre distinto al actual?

No creo; Arte Postal o Arte Correo o Mail Art, son todas denominaciones que incluyen el correo o comunicación electrónicos.

CRC: ¿Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro?

¡El porvenir es un misterio!

CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.

Mandar cosas por todas partes, sin importarle el medio, sea postal o electrónico o por bicicleta.

(Las entrevistas realizadas podran seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos  y en el blog de Myriam M. Mercader)

Destacado

El Mail Art en la Era Cibernética: entrevista de César Reglero a Pere Sousa.

Entrevista CRC a Pere Sousa

CRC: Pere, cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años.

Los mailartistas que estaban activos en los ochenta y noventa, tienen ahora treinta o cuarenta años más, es normal que el envejecimiento y el cansancio haya apartado a muchos de ellos del intercambio frenético y la participación compulsiva en convocatorias de mail art. Algunos están museizando sus archivos o colaborando con instituciones que dado el paso del tiempo han aceptado el mail art ya como una parte de la historia del arte. Las nuevas generaciones que se han incorporado a partir del cambio de siglo, enseguida han utilizado la panacea que suponían los blogs y páginas webs, al principio para hacer y mostrar convocatorias y después casi exclusivamente para crear una nueva Red, que ya nada tiene que ver con el correo postal. También ha influido el constante incremento de tarifas sobre todo las internacionales.

Pero la gran diferencia entre ahora y el pasado es el cambio generacional, y ese toque setentero que tiene el mail art, está muy lejos de las nuevas generaciones.

CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución.

No, en absoluto, es otra cosa, el envío digital, si en el destino el organizador reproduce las piezas con un sistema mecánico, ya sea fotografía o fotocopia y se cuelga de una pared, sería un simulacro del sistema postal. Si solo se exponen en un blog, web, etc, es algo parecido pero no es lo mismo. Pero sobre todo el arte postal, no se reduce a convocatorias y recepción de obra, esto es solamente una parte del todo, las publicaciones en colaboración, el intercambio de obra entre dos mailartistas, ya sea obra plástica, sonora, digital, etc. estaba englobado en el conjunto de lo que llamábamos arte postal, y podría seguir denominándose así. Mientras haya personas que crean que están haciendo mail art, seguirá existiendo, aunque los antiguos o los puristas digan que eso es otra cosa.

CRC: Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro

Si hablamos de un futuro lejano, creo que desaparecerá y formará parte del pasado lejano, aunque queden algunos que lo reivindiquen, pero en los próximos diez años, como quedan muchos mailartistas activos, se planteará de vez en cuando la pregunta inicial, ¿ha muerto el mail art?

CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.

Son varias décadas de mail art, por un lado es interesante conocer la historia y el concepto de la época en que surgió. El correo postal, el teléfono y el fax y casi las fotocopias son tecnologías del pasado, seguir usándolas como medio de comunicación y elaboración de obra plástica queda un poco vintage, reivindicar a Dadá, aun más todavía, el intercambio de publicaciones, el collage, fotomontaje, poesía sonora, etc. Y sin embargo la vieja generación de mail artistas, afortunadamente, sigue usando estos viejos métodos. La tecnología digital en cuanto herramienta para crear obra plástica, creó grandes expectativas en los noventa, pero ha quedado en nada que valga realmente la pena. La recomendación sería volver a usar los viejos sistemas, grabado, pintura, collage, etc y dejar de plantearse grandes convocatorias con muchos participantes y reducir el intercambio a unos pocos.

(Las entrevistas realizadas podrán seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos  y en el blog de Myriam M. Mercader)

Destacado

Los Juegos Salvajes y el Gran Monstruo por Ferran Destemple.

“Necesitamos más ideas para el Arte Correo. Estamos dispuestos a escuchar más ideas. ¿Por qué no nos dan algunas ideas? Pero no las digan: por favor, envíenlas por correo” Ulises Carrión.

Pero ¿quién es el Gran Monstruo? El Gran Monstruo siempre está frente a nosotros, es gigantesco y enorme pero rara vez lo vemos en toda su dimensión. Es brutal, carece de cualquier escrúpulo y ruge amenazante pero lo hemos integrado tan profundamente en nuestras vidas que rara vez lo oímos, lo vemos, nos enfrentamos.

Ni siquiera Ulises Carrión (el artista parte holandés, parte mejicano de la segunda mitad del siglo XX) tuvo claro a quién se refería cuando hablada de él. Todo lo que sabía, de lo único que podia estar seguro es de que existía y nos vigilaba. También estaba seguro de que el Arte Correo era una manera de minar su existencia, de contravenirle, de eliminar esas barreras de todo tipo que nos separan los unos de los otros. Cada envío de Arte Correo significaba cuestionar al Gran Monstruo, lanzar una flecha más o menos acertadamente a su cuerpo, intentar asalatar las murallas del Castillo donde vive. Fracasar, seguramente, una y otra vez.

Formas de fracasar hay muchas y cada uno de nosotros debe experimentar con las propias. El binomio éxito-fracaso o ganar-perder parece que es uno de los fundamentos de esta sociedad tan competitiva e individualista en la que nos movemos. Los juegos siempre han sido un modo de aprender, de relacionarse, de construir conocimiento. Los situacionistas hicieron de él uno de los ejes básicos de sus propuestas, pero los juegos que planteaban eran cualitativamente distintos de los que hemos aprendido, donde hay una exaltación, un poso de competitividad y mercancía. Los situacionistas plantearon unos juegos donde no existiera el elemento de rivalidad derivado de la economía capitalista, donde la competición dejara paso a la relación social y se diluyera la barrera entre juego y vida cotidiana. El juego era concebido como creador de experiencia y un realizador de los deseos subjetivos del individuo, era una forma de enriquecerse y desarrollarse en la alienante vida diaria. Era un “medio para no reducir toda nuestra experiencia vivida a la producción y consumo de mercancías”.

Ya desde Dadá, se cuestionó el hecho de la producción de objetos estéticos, ya  fuera con el Ready-made, o con el hecho de reinterpretar y reutilizar lo que ya había sido producido. Crear no era la cuestión, la cuestión era relacionar, establecer vínculos entre las cosas o las ideas ya existentes. Para ellos el arte era la invención de nuevas formas de actividad, no de mercancía.

El problema es cómo podemos alejarnos de la inmersión en el capitalismo a la que estamos sometidos y cómo podemos producirnos, construirnos a nosotros mismos. Cómo podemos centrarnos en el sujeto y no en los objetos. Hemos, inevitablemente, de empezar a crear nuestras propias circunstancias, nuestro propio contexto donde poder desarrollar nuestra propia subjetividad. Hemos de  construir nuestras propias situaciones, nuestro propio tiempo y espacio.

Para los situacionistas la ciudad era el lugar contemporáneo donde el individuo podía desarrollarse. Los mail artistas han sabido engrandecer el territorio de aprendizaje por medio del correo y otras formas de relación y crear toda una serie de juegos que cuestionan el binomio fracaso-éxito, que los privilegian frente la inmersión neoliberal.

Sin embargo, el tiempo pasa y estos juegos (establecidos la mayoría de ellos ya hace muchos años) se han enquistado en un cierto conformismo, en una cierto acomodo que busca más el reconocimiento mediante fórmulas ya muy conocidas y utilizadas que el riesgo de aventurarse en nuevas propuestas.

Creo que hemos de elevar un grado los juegos a los que jugamos, creo que los nuevos juegos deben ser radicalmente subjetivos y han de proporcionarnos elementos para la construcción de nuestra propia vida, una vida que comporta inevitablemente un desafío al paradigma social y cultural dominante.

Estos juegos deben procurar implícita o explícitamente subordinar la mercancía al deseo, y pueden hacerlo de dos formas distintas: o bien destruyendo esa mercancía que cada vez es más omnipresente y constitutiva o bien subvirtiéndola para desenmascararla.

Estos nuevos juegos han de ser, irremediablemente y como corresponde a los nuevos tiempos, totalmente salvajes.

Algunos juegos a los que ya hemos podido jugar:

> Añadir y pasar y/o Añadir y retornar.

Se trata básicamente de construir una cadena. Una cadena que puede ser de ida y vuelta o infinita. Un primer artista envía a uno o varios de sus contactos una imagen, un texto, una obra inacabada, para que el otro la complete y la retorne; o para que siga viajando de artista en artista. Cada uno de ellos dejará su huella en el papel.

> ¡Que yo no soy yo, que me dejes tu nombre te digo!

Gracias al Neoismo (movimiento artístico de los años 80) se divulgó el concepto de nombre múltiple, denominado también nombre abierto, que no es ni un seudónimo ni un heterónimo. El nombre múltiple es un nombre que cualquiera puede adoptar para realizar algún tipo de acto anónimo. Es un contenedor vacío que puede tener muchos y diversos habitantes. Uno puede utilizar a Chus Martínez, a Luther Blisset, a Karen Eliot o Monty Cantsin.

¿Es éste el rostro de Luther Blisset?

Es innegable la cantidad inmensa de seudónimos y personalidades inventadas que circulan por el Arte Correo. También, y consecuentemente, los fakes, hechos inverosímiles, fantasías de todo tipo, parodias y actos imposibles.

> Sellos de artista: franquea tu personalidad.

Son sellos hechos por artistas simulando las formas de un sello de correos ordinario pero con imágenes y mensajes propios y personales. Intentan producir cierta confusión y perplejidad en el mundo oficial y burocrático que es el correo postal. No tienen ningún valor oficial.

Suelen haber muchos coleccionistas, dentro del mundo del Mail Art, de este tipo de filatelia paródica.

> Tu buzón es un museo.

El papel del museo queda totalmente cuestinado por el Arte Correo. El Museo de arte contemporáneo es una caja blanca donde se etiqueta el arte y donde se crea un Canon, que establece unas categorías estéticas. Aquello individual, el gusto  y la subjetividad quedan relegadas por el peso de la académia.

El Arte Correo ignora el Museo porque tiene un circuito propio, internacional, múltiple, variable, subjetivo… El Museo es sustituido por el Archivo. Cada mailartista posee un archivo propio, individual y único, también irrepetible que podemos considerar como un Museo personal e inestable. La proliferación de archivos personales, individuales cuestiona el Canon académico y propone otras consideraciones y categorías. Asimismo, implícitamente, desjerarquiza el arte y a los artistas, pues no hay jurados, ni seleciones, ni dinero de por medio.

>Poesía Visual: un idioma universal.

Es un tipo de poesía que rehuye el texto para jugar con las imágenes. Es muy frecuente en el Arte Correo por la inteligibilidad y universalización que proporciona al contenido y al mensaje. Es un buen idioma común para relacionar a practicantes de distintas lenguas.

A título personal pienso que ha tenido tanto éxito que se ha convertido en un género propio, con su reglas no escritas pero bien definidas. Sin embargo, creo que también, precisamente por convertirse en un género, ofrece síntomas de cansancio, agotamiento y de redundancia.

>Trashpo: poesía desde el residuo.

Es este un tipo de poesía que yo hasta hace poco desconocía (al menos como una entidad propia) pero que veo que se practica con fuerza. Se trata del envío de poemas hechos únicamente con deshechos y basura.

Ha habido, y he participado, en algún Karnival internacional dedicado solo al Trashpo.

>¡Publicad, publicad, malditos!

Las publicaciones y el tipo de publicaciones en al Arte Correo son infinitas. Algunas beben de Fluxus, otras del Punk o el Industrial. Las hay con formatos imposibles, las hay que no tienen formatos, las hay en papel, en plástico, en cartón, transparentes. Revistas especializadas en Poesía Visual, en Escritura Asémica… Las hay metareferenciales, que hablan del propio Mail Art, las hay objetuales, las hay ensambladas… una experiencia inabarcable.

>Escritura Asémica: escribir y no decir nada.

La Escritura Asémica, que podemos llamar también asemántica, no es propia del Mail Art aunque evidentemente se ha utilizado en todo tipo de envíos postales y obras artísticas. No entraremos ahora en la cronohistoria de este tipo de escritura, simplemente comentar que es un juego complejo, muy rico en posibilidades estéticas y simbólicas. Se trata, en mayor o menor medida, de crear una simulación de escritura que tense las relaciones entre signo y significado. Evidentemente, uno puede quedarse en la superficie y simplemente mostrar algo que parezcan signos lingüísticos, pero también puede adentrarse en una sintaxis, en una gramática construida con otras normas, con otras reglas.

Los significados implícitos de una Escritura Asémica pueden ser muy diversos, desde una preocupación estética hasta el reflejo plástico de la incomunicación.

>Escucha: Envíame también tus sonidos.

Al igual que en el Arte Correo se intercambian comunicaciones estéticas de carácter visual, también se hace lo mismo con las piezas sonoras. Este tipo de permutas y acciones tuvo su clímax en los años 80, gracias a la proliferación de las casetes, que facilitaron la grabación y difusión de músicas alternativas. Actualmente los netlabels han ocupado ese lugar de difusión de las otras músicas y los envíos postales con contenido acústico han dejado prácticamente de existir.

He de remarcar que hay artistas que se siguen moviendo en el ámbito sónico y no han renunciado al intercambio y a la acción del Arte Correo. Un ejemplo paradigmático es el caso de “Mute Sound” comandado por Pedro Bericat.

Prospección para un futuro inmediato:

Estos son algunos de los juegos a los que podemos, y seguramente, hemos jugado ya. Algunos de ellos ya tienen muchos años y deberían renovarse. Los mail artistas deberíamos estar comprometidos, no solo ha jugar a los juegos que ya han sido aceptados por todos y están más o menos normalizados, sino a crear nuevos juegos que nos permitan forzar las situaciones. El Arte Correo trata de establecer permanente o provisionalmente relaciones entre sensibilidades e intereses. Estas cambian con el tiempo, no son inmutables. El Mail Art, como vehículo que es de esas inquietudes, debe también cambiar, mutar  pero sin renunciar a transformar a la vez la realidad que nos circunda.

Destacado

Ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Por Ferran Destemple.

Pequeñas notas sobre la supervivencia y autodestrucción del arte: Breves apuntes sobre el arte correo visto a través de la óptica situacionista

Ha habido un par de noticias relacionadas con el arte correo que me han llamado especialmente la atención, y curiosamente con casi los mismos protagonistas. La primera, que ya lleva algunos meses circulando, ha sido la muerte y resurrección, en el Museo Mausoleo de Morille, del arte correo como tal. Esta ha sido una iniciativa de dos célebres e incansables mail artistas: César Reglero (espíritu del ya célebre BOEK 861) y Antonio Ibírico. Ellos dos han lanzado una convocatoria internacional para enterrar el Mail art (enterrarlo físicamente ya que el Mausoleo de Morille es un cementerio de arte) con la esperanza, con la convicción de que el arte correo renacerá con más fuerza.

Destruir el arte es un tema que tiene ya una historia. Mítica la muerte de la pintura anunciada tantas veces. Sin embargo algunos acontecimientos recientes  me han hecho volver a pensar en las tan llevadas muertes, resurrecciones y fines de las cosas. Recuerdo que de adolescente vi el programa de Robert Hughes sobre arte del siglo XX que traducido al castellano se vino a llamar “El impacto de lo nuevo”. En uno de sus capítulos vi como el escultor Jean Tinguely creó una máquina, una escultura, que a la vez que producía arte se autodestruía. El arte ni se creaba ni se destruía simplemente, como la energía, se transformaba. “Hommage à New York, que así se llamaba la obra, entró en acción por primera y única vez el 17 de marzo de 1960 en el Jardín de Esculturas del MoMa y, según su autor era un homenaje a la Gran Manzana. Para Tinguely, la destrucción de su obra era un alusión a la naturaleza efímera de la vida. Hoy en día, lo único que queda de ese evento son algunas fotos y un película que dan testimonio de lo acontecido.

Si paramos atención, veremos que hace unas semanas aconteció también otro hecho, que las noticias han llamado artístico, y que tiene mucha relación con lo anteriormente expuesto: vimos televisada la autodestrucción (¿quizá fallida?) de un cuadro del artista urbano, Banksy. Todos hemos visto las imágenes y por ello no voy a volver a explicar lo sucedido. Simplemente notar una diferencia entre la máquina de Tinguely y la de Banksy. La primera era una reflexión sobre el arte, sobre la escultura, sobre cómo la destrucción también puede ser creativa. En la acción de Banksy solo se ha hablado, estrictamente, de dinero. No se ha hablado de crear o destruir arte, sino de cómo la acción de la destrucción (¿fallida o expresamente fallida?) había transformado el objeto no en otro distinto, sino en algo irrelevante pero físico que había transmutado no su esencia ni su espíritu sino su precio (que no valor).

Para mi (lego en el arte contemporáneo y en el simulacro y especulación de sus precios) fue espeluznante observar como la misma empresa de subastas afirmó (basándose en no sé qué razones) que el precio de la obra había aumentado lo que se dice una barbaridad. Estos ejemplos de alteración del precio de las obras de arte ya los hemos observado otras veces (caso paradigmático es el de la calavera del “provocativo” Damien Hirst), pero no debemos extrañarnos porque no deja de ser sino el reflejo de lo que pasa habitualmente con la economía “creativa” tan en boga en los últimos años. Hay que reconocer que este tipo de arte (denominado por los expertos “realismo globalizador”) es el abanderado, el buque insignia de lo que pasa en una sociedad cada vez más ensimismado y atenta a la especulación y al precio de su propio acontecer.

Ha habido, sin embargo, propuestas honestas sobre el arte destructivo. Un ejemplo clásico de un artista, creo poder decir que insobornable, es el de Gustav Metzger. Metzger acuñó este término a principios de la década de los años 60 en la revista Ark, en un artículo llamado “Máquina, arte autocreativo y autodestructivo”, para describir obras de arte hechas por él, y también por otros artistas, en las que la destrucción de la obra era parte de su creación y como protesta contra la guerra nuclear y el clima pre-bélico de la guerra fría. Sus obras fueron creadas rociando ácido sobre telas de nailon enmarcadas. El ácido produjo cambios en la materia, lo que hizo que la obra fuera autocreativa y autodestructiva a la vez.

Para el artista alemán este tipo de arte era inherentemente político, anticapitalista y anticonsumista. Tocaba el tema de la morbosa fascinación humana por la destrucción así como la nefasta influencia de las máquinas en nuestra vida.  Organizó en Londres y Nueva York, en 1966 y 1968 respectivamente, el “Destruction in Art Symposium”.

Lejos queda la posmoderna propuesta del filósofo Arthur C. Danto, basada en Hegel, en la que predecía la muerte del arte. La muerte del arte como fenómeno histórico, como reflejo de la progresión lineal de la historia. Sí creía el crítico del diario The Nation, que continuaría habiendo arte, pero creía que éste sería básicamente posthistórico y, en cierta manera, liberaría a los artista de las cadenas del progreso. Muy lejos queda esa propuesta, pero si nos atenemos al arte llamado contemporáneo creo que muy certera en parte. El arte contemporáneo es un arte atemporal, ahistórico que tiene como fundamento únicamente el capital, el dinero. Se ha liberado de la historia pero no es más libre, sino que está ligado intrínsecamente al concepto de capital. Un capital que se multiplica, es unas exponenciales plusvalías, sin ningún tipo de justificación. Este arte nace muerto pero, sin embargo, su valor no deja de aumentar, incluso cuando el objeto “afirma” que se autodestruye y su creador es simplemente una entelequia.

Retornando al principio, al enterramiento y resurrección del arte correo, me gustaría precisar algunas cosas que normalmente se pasan por alto cuando se habla de esta práctica. Se conoce su origen, sus precursores, sus teóricos, pero creo que se adolece de miopía y la mayoría de sus artistas carecen de una visión, llamémosla telescópica. Evidentemente no tienen porqué tenerla, ya que muchos de ellos disfrutan, simplemente, haciéndolo.

Aunque podemos decir que debemos a Ray Johnson (EEUU. 1927-1995) el nacimiento del arte correo moderno, también podemos decir que es en el periodo FLUXUS cuando se expande exponencialmente. Y hablo de FLUXUS porque, simplificando, podemos afirmar que es un movimiento artístico ahistórico, es decir, que no busca la superación de las etapas anteriores del arte, sino que piensa básicamente en presente, en el juego, en las opciones posibles. Este movimiento sitúa a los artistas en horizontal, no en vertical. Con ello quiero decir que no establece, al menos a priori, una jerarquía entre los artistas sino que los sitúa en un plano horizontal donde cada cual tiene sus peculiaridades y particularidades, sus usos y costumbres, sus prácticas y técnicas, pero donde los conceptos de genio y originalidad de la etapa moderna quedan un tanto relegados, apartados.

El arte correo a través de los ojos del situacionismo.

Mi intención en este breve artículo es también intentar leer el mail art a través de los ojos del situacionismo. Normalmente se ve el arte correo como una mezcla un tanto caótica, tanto de objetos artísticos como de actitudes respecto al arte. Ello es completamente cierto pero esa apreciación es, básicamente, porque se observan los hechos de una forma microscópica, se observan las pequeñas comunidades, con sus particularidades concretas pero se carece de una visión que incluya todas esas manifestaciones (tarjetas postales, apropiacionismo, stamp-art, fotocopias, suplantación de personalidad, nombres múltiples, revistas y fanzines, stickers, add&pas, escritura asémica, poesía visual etc, etc) y examine el fenómeno como una enorme, informe, indeterminada y mutable escultura social.

Visto así, el arte correo es una gigantesca escultura de relaciones (antecediendo a lo que ahora Nicolas Bourriaud ha llamado “la estética relacional”) que se mueve en múltiples direcciones a la vez (seguramente en direcciones opuestas) y que debe contemplarse telescópicamente para, si es posible, advertir sus límites. Esta escultura está viva y contiene miles de conciencias que sí actúan, que sí crean, que también destruyen y que paradójicamente es anónima aunque está formada por miles de identidades.

Quizá, y para tener una imagen metafórica que facilite la comprensión del fenómeno del arte correo, podemos compararlo al funcionamiento del cerebro, donde no existe un núcleo central, sino muchos nodos que se relacionan entre sí, de muchas y diferentes maneras, con muchas y distintas prácticas y jerarquías. Este cerebro regula tanto las actividades voluntarias y conscientes de sus miembros como las inconsciente o implícitas en sus prácticas. La neuronas, que son las unidades básicas, son los grupos que se forman dentro de esa escultura social y que establecen sus relaciones como las neuronas se relacionan entre sí, a través de la sinapsis, es decir, de una conexión que transfiere la información de un nodo a otro nodo, de una neurona a otra neurona.

En mi empeño por situar esta disciplina y práctica artística dentro del ámbito situacionista y para que no quede simplemente en un capricho personal, enumeraré brevemente algunos de los elementos que comparten:

>Evidentemente la deriva. El mail art es básicamente deriva. Cuando uno se adentra en esta red internacional no sabe bien con qué artefacto se encontrará, quienes serán sus interlocutores, si tendrá afinidades con unos o bien con otros. Por lo tanto, no le quedará más remedio que ir navegando un tanto a ciegas e ir atracando en aquellos puertos que, por azar, le han llamado la atención. El mail artista puede probar un montón de prácticas, puede desechar unas y afiliarse a otras, pero no por ello está dentro o fuera de la red. En esta enorme escultura social todo cabe e ir dando tumbos es un requisito indispensable. Evidentemente no se ciñe al espacio urbano como proponían los situacionistas, sino que expanden su territorio a todo el globo, a toda esa red eterna de posibles situaciones.

>El juego. El juego interpretado como parte indispensable de la vida, de “esa vida cotidiana” propia del “Homo ludens” que reivindicaban los situacionistas. Una vida cotidiana que necesita otra forma de entender el tiempo para transformarse y alejarse de las formas capitalistas de entender el tiempo. En los juegos propuestos en la Red tienden a desaparecer los elementos directamente derivados de la inmersión económica en la que nos movemos. Los artistas que forman parte de la Red Eterna lo que hacen básicamente es jugar, producir juegos y participar de la vida tan en serio como el juego al que juegan se lo permita.

>El détournement o desvío. El desvío es una práctica que consiste en descontextualizar y recontextualizar, en apropiarse artística y políticamente de algún objeto o imagen producida hegemónicamente y distorsionar su uso o su significado primigenio para obtener un efecto, a la vez, crítico y sorprendente.

Este método, esta práctica aunque ha sido adjudicada a los situacionistas, puede encontrarse en cualquier época y en múltiples circunstancias, aunque es en la época de los medios de comunicación de masas cuando adquiere su máxima difusión.

>Potlatch. Hay otro elemento, que aunque no propiamente situacionista, está también implícito en esta práctica artística, me fiero al Potlatch, al regalo. Potlatch fue el nombre de la revista de la Internacional letrista que creó el poeta rumano Isidore Isou, y su nombre viene de una ceremonia practicada por los pueblos aborígenes de la costa del pacíficos en el noroeste de Norteamérica. No entraré en detalles simplemente comentaré que “el regalo” era utilizado como elemento de equilibrio entre grupos sociales cuando uno de ellos sufría algún percance. El potlatch es central en el arte correo y funciona, en cierta manera, de la misma forma en que lo hacía en estas comunidades.

Por último y para cerrar este impulsivo artículo, comentaré también otra acción en relación al arte correo que ha tenido lugar en el Campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. Los anteriormente mencionados Ibírico y César Reglero junto con su compañero de aventuras Salvador Benincasa “Valdor” han donado gran parte de sus respectivas colecciones a los fondos del Museo Internacional de Electrografía (MIDECIANT). En una entrevista que grabaron con tal motivo se mencionaba algo que quiero comentar: se habla de la posible contradicción que se produce al museografiar algo que todavía está vivo, que es susceptible de cambio y mutación.

Creo que es evidente que los museo de arte contemporáneo viven con la inevitable contradicción de clasificar, conservar, jerarquizar y dictar canon sobre realidades artísticas que aún están en movimiento, que aún están vivas. El arte correo, es tan extenso y vasto, que es muy difícil establecer sus límites y esa es una de sus virtudes. El arte correo debe autotransformarse continuamente para evitar esa fosilización, para evitar que se establezca académicamente qué es lo correcto y artístico y qué es lo que no. No debe dejarse capturar por la anestesia de la curaduría y los catálogos. También es cierto que los museos de arte contemporáneo van cambiando sus valores y que cada vez más proponen en vez de establecer o dictar.

Los practicantes de mail art confiamos que el Museo Internacional de Electrografía aprovechará todos esos fondos para proponer más juegos, para difundir opciones, para mostrar posibilidades a los ciudadanos que desconocen la versatilidad y variedad de unas prácticas que el arte contemporáneo, sin duda, debe tener en cuenta y valorar como se merecen.

Destacado

El Mail Art en la Era Cibernética. Entrevista de César Reglero a Bartolomé Ferrando.

CRC: Bartolomé, cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años.

Lo que estáis comentando. El hecho de que correo electrónico no sólo se ha unido sino que se ha utilizado de forma más masiva y general

CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución.

Yo creo que sí

CRC: Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿debería cambiar de denominación el arte postal y figurar con nombre distinto al actual?

Me parece que no es necesario

CRC: Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro

Hacia una forma híbrida de comportamiento, que incluya el correo electrónico y, presumiblemente, otros modos de envío e interconexión

CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.

Seguir utilizando el correo postal entre otros modos de contacto.

(Las entrevistas realizadas podran seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos  y en el blog de Myriam M. Mercader)

El Mail Art en la Era Cibernética: Entrevista de César Reglero a Antonella Prota Giurleo.

CRC: Antonella, cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años.

Las invitaciones son diferentes; desde hace unos años vienen con mail, no por invitación escrita como en el pasado; ahora se van a conocer las convocatorias más a través de las redes sociales. Sucede que recibo sobres de mailartistas de diferentes países sin convocatorias de por medio, solo como regalo, pero no se sugiere, como idea de intercambio.

También un cambio percibido podrían ser las convocatoria que se interesan por el trayecto realizado con la finalidad de construir un cuaderno, libro o revista que sirvan para la modalidad de “Add and pass”. Invitaciones individuales que perviven a través de las redes sociales.

CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución.

Supongo que no; si se utiliza el envío por internet, como ya acaece, es otra cosa, el mail art implica originales firmados por el o la artista y enviados por correo normal.

CRC: Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿debería cambiar de denominación el arte postal y figurar con nombre distinto al actual?

De hecho, lo enviado por internet es lo que conocemos como Net Art.

CRC: Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro

Creo que la felicidad que se encuentra cuando se abre la casilla de correo y se abren sobres o se ven tarjetas que vienen de todas partes del mundo no tiene posibilidad de comparación con lo que se ve en la computadora. Sobre todo en este periodo de pandemia las relaciones por correo normal son más interesantes que por la red social. Yo trabajé como voluntaria en un penal, hasta antes la pandemia, y, para las mujeres que participaban en el taller de arte que conducía, la participación en una convocatoria de arte correo ha sido muy importante ya que era la manera de salir del penal. Ha sido muy importante para ellas ya que, en el penal, no tienen posibilidad de internet o de comunicarse a través de móviles. Solo pueden escribir o llamar con el teléfono público, en horarios definidos y sólo con familiares directos. Enviar una tarjeta afuera es como decir: “Yo estoy viva; mis dibujos, mis collages, mis palabras pueden salir de aquí. Yo estoy encarcelada pero mis tarjetas son libres”.

CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.

Creo que el arte postal tiene que continuar como se ha hecho hasta ahora, pero hay que sugerir a todas y todos los mailartistas que invitan a una convocatoria el publicitar màs a travès de las redes sociales las imagenes de las obras que llegan a sus manos. Seria importante tambien que las exposiciones vayan por diferentes sitios; este verano,  por el covid pero no solamente por esto, se organizò una exposiciòn en una pequena calle de Lasnigo, adelante del estudio tipografico del artista Paolo Cabrini, en la cual  muchas personas participaron y, entre ellas, unas jamás habian oido hablar de la mail art.  Además, hemos realizado una exposiciòn en un sito de comercio solidario en Corsico con la amiga Cosma Tosca Bolgiani y el amigo Ariel Alemmanno (en facebook Ariel Alemans), los dos mailartistas. De esta manera muchas personas han podido ver una muestra de arte correo. La primera fue en una biblioteca de Milàn. Ahora una mailartista, Mimicha Finazzi, si el covid lo permite, realizará al final de este mes -noviembre 2020- un taller de mail art con jovenes down. Por eso creo que sería importante que esta manera de comunicar con tecnicas libres y modalidades diferentes sigan adelante aprovechando la posibilidades de las redes sociales para publicitar sus acciones.

(Las entrevistas realizadas podran seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos  y en el blog de Myriam M. Mercader/ Mail Art)

PLANTEAMIENTO Y JUSTIFICACIÓN DE LAS ENTREVISTAS

SITUACIÓN ACTUAL DEL MAIL ART Y UN PLANTEAMIENTO FUTURO

Después de más de medio siglo de actividad frenética el arte correo parece haber entrado en una crisis profunda. De hecho el TDS y AMAE en 2018 realizaron un enterramiento simbólico en el Museo Mausoleo de Arte de Morille en Salamanca donde, después de haber organizado una convocatoria al respecto, fueron enterradas unas 300 obras en ceremonia iniciática, y con  ritual psicomágico incluido.

Lo cierto es que el comienzo del señalado declive empezó ya a mostrarse a finales del pasado siglo, con la llegada masiva de la era cibernética. Para entonces el arte correo ya llevaba varias décadas de intensa actividad y sufría el desgaste propio del tiempo

Sin embargo, para sorpresa de todos, en este inicial 2021 más que un final agónico nos encontramos ante una especie de simbiosis donde el correo tradicional, también denominado correo tortuga, convive pacíficamente con el correo electrónico mucho más ágil y barato; y que además ofrece nuevas posibilidades creativas y de difusión

A principios del 2020 tuvimos que lidiar con un nuevo elemento distorsionador, el comienzo de una pandemia que todavía afecta a todo el planeta. El Covid-19 provocó que varias convocatorias de Mail Art, diseñadas por sus organizadores para el envío exclusivo de obras a través del correo postal ordinario, cambiaran sus planes sobre la marcha y admitieran excepcionalmente obra electrónica. Incluso alguna convocatoria ya solicitaban obras de forma exclusiva por vía electrónica por esta causa o por motivos de urgencia.

La cuestión es que a día de hoy no sabemos bien si las nuevas fórmulas empleadas deben ser aceptadas o cuestionadas y para tratar de aclarar estos aspectos y en colaboración con la revista postal ICARIA nos proponemos publicar una serie de entrevistas cortas, con idéntico formato, a reconocidos mail artistas de larga trayectoria.

César Reglero

Con el espíritu propio de la colaboración

La iniciativa de CRC (César Reglero Campos) es generar un intercambio entre los artistas postales, los que fueron y los que están, sobre cuestiones propias que surgen de aquello de “los tiempos están cambiando”, transformaciones que afectan a los hábitos sociales y, por ende, a la cultura; en este ámbito, por lo tanto, el Arte Postal también se ve afectado por diversos motivos por lo cual CRC realizará una serie de encuestas en cinco preguntas a diversos artistas. Icaria, en un espíritu de colaboración, editará de manera mensual dichas entrevistas sin inmiscuirse en las opiniones y criterios personales. Las entrevistas podrán seguirse en su perfil en Facebook (facebook.com/cesar.reglerocampos) y además en el blog de la amiga y excelente colaboradora Myriam M. Mercader.

El debate está servido para un fructífero diálogo entre el pasado, el presente y el vector que indica el sendero del futuro.