

Hablemos de literatura, arte, poesía visual, mail art. Hablemos de Cultura.



CRC: Antonio, cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años.
La cantidad de convocatorias CUESTIONARIO que ha provocado el nuevo sistema de difusión que está cambiando y son muy pocas ya, las que utilizan el método clásico del correo postal para solicitar la participación en ellas. La casi desaparición de los catálogos que estas muestras generaban.
En muchas de las presentaciones informáticas que han sustituido a los catálogos en papel, no incluyen la dirección postal, apareciendo sólo el nombre del autor y su nacionalidad.
CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución.
Si se respetan todas esas premisas está claro que se mantiene la filosofía del mail art, pero como mail-artista practicante desde finales de los años 60 y haber vivido y disfrutado muy intensamente con su práctica, no puedo evitar el añorar tiempos pasados.
CRC: Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿debería cambiar de denominación el arte postal y figurar con nombre distinto al actual?
Todo avance es bueno aunque la evolución de algunos no sea necesaria, los dos tipos de manifestación podrían seguir conviviendo como lo han venido haciendo en las últimas décadas, pero como en el mail art la función del correo postal es imprescindible, creo que habría que diferenciarlas de alguna manera.
CRC: Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro
Los avances informáticos terminarán por absorber casi toda la correspondencia y dejarán el mail art a unas cuantas generaciones de nostálgicos que se iniciaron con su práctica, el peligro de desaparición llegará cuando estos mail-artistas falten.
CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.
Implicar a los responsables de correos, hacerles ver la importancia que en ésta disciplina tienen sus servicios, pedirles que unifiquen criterios y faciliten la distribución de algunos envíos, que en la actualidad consideran no normalizados.
(Las entrevistas realizadas podrán seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos y en el blog de Myriam M. Mercader, myriammercader.com)



Entrevista CRC a Clemente Padín
CRC: Cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años.
¿El Arte Correo?… sin duda, la corriente artística más grande del mundo por el número de participantes, extensión -tanto espacial como temporal- y, todo ello, fuera de la industria y comercio del arte… privilegiando la comunicación y el predominio del uso, su funcionalidad… no del cambio, en donde entran las valoraciones…por ello no morirá nunca. Para una comunicación genuina, bastan dos interlocutores ejerciendo su rol social.
CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución.
Por supuesto, porque el tema no pasa por soportes o contenidos sino que su novedad reside en la relación dialógica de persona a persona, a través del correo que se manifiesta como revolucionaria frente a la falsa comunicación o monólogo de los medios masivos: la televisión, la radio, el cine, el arte mercantil, etc. Si a ello sumamos el carácter anticomercial y anticonsumista que tuvo desde sus comienzos veremos que estamos frente a un fenómeno de disrupción, de quiebre. Por ello no se puede parangonarlos con las demás corrientes artísticas No tienen un contenido claro, como por ejemplo, el surrealismo u otras vanguardias, a las cuales, a veces, les basta unos días para difundir su ideario… Basta sacar cuentas, cuántos participantes, el tiempo de duración, en qué lugares se desarrolla y otros para darnos cuenta que se trata de un movimiento artístico eterno… quién podrá ponerle precio a un ¿hola, estoy aquí Por ese motivo, existe una aparente despreocupación en los artistas-correo por la «estética» de las obras y, sí, en cambio, la angustia por asegurar la recepción.
CRC: Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿debería cambiar de denominación el arte postal y figurar con nombre distinto al actual?
Tal cual lo expresara el artista Robert Filliou, The Ethernal Network, fue sin duda unas de las razones de la supervivencia del arte correo a través de tantos años y, por tanto no responsable de la enorme cantidad de artistas que, de alguna u otra forma, han participado del movimiento. El correo fue el primer soporte que hizo posible este milagro, al cual siguieron otras formas como el Video Arte, el Fax- Arte e, incluso, el Turism Art (en el cual la obra era el propio artista). Hoy día se advierte el arte correo en el Net Art o Arte en la Red, fruto del largo desarrollo de la tecnología electrónica en el campo de las comunicaciones. No hay techo para estas especulaciones, ahora es el email pero mañana llegaremos a la idea de la transmisión de obras a través del pensamiento o con la teletransportación o escaneo o con el descubrimiento de formas inauditas de comunicación.
CRC: Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro
Los actos han desgastado aquella inicial disruptividad del arte correo, cuando puso en entredicho al resto de las disciplinas artística, obligándolas a recomponer sus estructuras a la luz de su propuesta controversial. Hoy día, avanzado su proceso de institucionalización aceptado en las Bienales, objeto de estudios académicos, recluidos en libros y antologías, desmenuzado en departamentos universitarios, vedette obligada en toda revista de arte que se precie, está a punto de ser integrado socialmente para legitimizar el estatus social vigente, para consolidarlo y perpetuarlo: la típica operación de absorción y recuperación de un cuerpo extraño en la estructura cultural de cualquier sociedad. Tal la revolución del Arte Correo. Una construcción cultural y artística que apunta al corazón del sistema al obstruir lo que lo mantiene unido: el mercado. No sólo negar su estructura y su nefasta consecuencia (el consumismo y la dilapidación de los recursos del planeta) y sino trocarlo por una promesa de hermandad universal, el UNIver(s) de Guillermo Deisler, el sueño imposible que nos seguirá animando.
(Las entrevistas realizadas podran seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos y en el blog de Myriam M. Mercader).



Entrevista CRC a John M. Bennett
CRC: John ¿Cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años?
Con unas excepciones muy importantes, el contenido del arte postal es menos vanguardista, menos transgresivo hoy. Para muchos, parece ser una especie de hobby, una especie de juego más bien superficial. Y claro que el uso de medios electrónicos es un gran cambio, porque quita énfasis en una obra física y única, porque una obra puede ser distribuida muchísimas veces. Lo que no es malo, necesariamente; pero es una diferencia.
CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución?
Creo que sí.
CRC: Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿debería cambiar de denominación el arte postal y figurar con nombre distinto al actual?
No creo; Arte Postal o Arte Correo o Mail Art, son todas denominaciones que incluyen el correo o comunicación electrónicos.
CRC: ¿Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro?
¡El porvenir es un misterio!
CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.
Mandar cosas por todas partes, sin importarle el medio, sea postal o electrónico o por bicicleta.
(Las entrevistas realizadas podran seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos y en el blog de Myriam M. Mercader)



Entrevista CRC a Pere Sousa
CRC: Pere, cuáles son los principales cambios que has observado en el arte postal en los últimos años.
Los mailartistas que estaban activos en los ochenta y noventa, tienen ahora treinta o cuarenta años más, es normal que el envejecimiento y el cansancio haya apartado a muchos de ellos del intercambio frenético y la participación compulsiva en convocatorias de mail art. Algunos están museizando sus archivos o colaborando con instituciones que dado el paso del tiempo han aceptado el mail art ya como una parte de la historia del arte. Las nuevas generaciones que se han incorporado a partir del cambio de siglo, enseguida han utilizado la panacea que suponían los blogs y páginas webs, al principio para hacer y mostrar convocatorias y después casi exclusivamente para crear una nueva Red, que ya nada tiene que ver con el correo postal. También ha influido el constante incremento de tarifas sobre todo las internacionales.
Pero la gran diferencia entre ahora y el pasado es el cambio generacional, y ese toque setentero que tiene el mail art, está muy lejos de las nuevas generaciones.
CRC: Puede ser aceptado el correo electrónico como una modalidad dentro del Mail Art siempre que se respeten sus principios básicos de: no comercio; no censura; no selección; no jurado; no devolución.
No, en absoluto, es otra cosa, el envío digital, si en el destino el organizador reproduce las piezas con un sistema mecánico, ya sea fotografía o fotocopia y se cuelga de una pared, sería un simulacro del sistema postal. Si solo se exponen en un blog, web, etc, es algo parecido pero no es lo mismo. Pero sobre todo el arte postal, no se reduce a convocatorias y recepción de obra, esto es solamente una parte del todo, las publicaciones en colaboración, el intercambio de obra entre dos mailartistas, ya sea obra plástica, sonora, digital, etc. estaba englobado en el conjunto de lo que llamábamos arte postal, y podría seguir denominándose así. Mientras haya personas que crean que están haciendo mail art, seguirá existiendo, aunque los antiguos o los puristas digan que eso es otra cosa.
CRC: Hacia dónde crees que se encamina el arte postal en el futuro
Si hablamos de un futuro lejano, creo que desaparecerá y formará parte del pasado lejano, aunque queden algunos que lo reivindiquen, pero en los próximos diez años, como quedan muchos mailartistas activos, se planteará de vez en cuando la pregunta inicial, ¿ha muerto el mail art?
CRC: Qué recomendaciones harías para que el arte postal no perdiera sus señas de identidad.
Son varias décadas de mail art, por un lado es interesante conocer la historia y el concepto de la época en que surgió. El correo postal, el teléfono y el fax y casi las fotocopias son tecnologías del pasado, seguir usándolas como medio de comunicación y elaboración de obra plástica queda un poco vintage, reivindicar a Dadá, aun más todavía, el intercambio de publicaciones, el collage, fotomontaje, poesía sonora, etc. Y sin embargo la vieja generación de mail artistas, afortunadamente, sigue usando estos viejos métodos. La tecnología digital en cuanto herramienta para crear obra plástica, creó grandes expectativas en los noventa, pero ha quedado en nada que valga realmente la pena. La recomendación sería volver a usar los viejos sistemas, grabado, pintura, collage, etc y dejar de plantearse grandes convocatorias con muchos participantes y reducir el intercambio a unos pocos.
(Las entrevistas realizadas podrán seguirse en facebook.com/cesar.reglerocampos y en el blog de Myriam M. Mercader)

“Necesitamos más ideas para el Arte Correo. Estamos dispuestos a escuchar más ideas. ¿Por qué no nos dan algunas ideas? Pero no las digan: por favor, envíenlas por correo” Ulises Carrión.
Pero ¿quién es el Gran Monstruo? El Gran Monstruo siempre está frente a nosotros, es gigantesco y enorme pero rara vez lo vemos en toda su dimensión. Es brutal, carece de cualquier escrúpulo y ruge amenazante pero lo hemos integrado tan profundamente en nuestras vidas que rara vez lo oímos, lo vemos, nos enfrentamos.
Ni siquiera Ulises Carrión (el artista parte holandés, parte mejicano de la segunda mitad del siglo XX) tuvo claro a quién se refería cuando hablada de él. Todo lo que sabía, de lo único que podia estar seguro es de que existía y nos vigilaba. También estaba seguro de que el Arte Correo era una manera de minar su existencia, de contravenirle, de eliminar esas barreras de todo tipo que nos separan los unos de los otros. Cada envío de Arte Correo significaba cuestionar al Gran Monstruo, lanzar una flecha más o menos acertadamente a su cuerpo, intentar asalatar las murallas del Castillo donde vive. Fracasar, seguramente, una y otra vez.
Formas de fracasar hay muchas y cada uno de nosotros debe experimentar con las propias. El binomio éxito-fracaso o ganar-perder parece que es uno de los fundamentos de esta sociedad tan competitiva e individualista en la que nos movemos. Los juegos siempre han sido un modo de aprender, de relacionarse, de construir conocimiento. Los situacionistas hicieron de él uno de los ejes básicos de sus propuestas, pero los juegos que planteaban eran cualitativamente distintos de los que hemos aprendido, donde hay una exaltación, un poso de competitividad y mercancía. Los situacionistas plantearon unos juegos donde no existiera el elemento de rivalidad derivado de la economía capitalista, donde la competición dejara paso a la relación social y se diluyera la barrera entre juego y vida cotidiana. El juego era concebido como creador de experiencia y un realizador de los deseos subjetivos del individuo, era una forma de enriquecerse y desarrollarse en la alienante vida diaria. Era un “medio para no reducir toda nuestra experiencia vivida a la producción y consumo de mercancías”.
Ya desde Dadá, se cuestionó el hecho de la producción de objetos estéticos, ya fuera con el Ready-made, o con el hecho de reinterpretar y reutilizar lo que ya había sido producido. Crear no era la cuestión, la cuestión era relacionar, establecer vínculos entre las cosas o las ideas ya existentes. Para ellos el arte era la invención de nuevas formas de actividad, no de mercancía.
El problema es cómo podemos alejarnos de la inmersión en el capitalismo a la que estamos sometidos y cómo podemos producirnos, construirnos a nosotros mismos. Cómo podemos centrarnos en el sujeto y no en los objetos. Hemos, inevitablemente, de empezar a crear nuestras propias circunstancias, nuestro propio contexto donde poder desarrollar nuestra propia subjetividad. Hemos de construir nuestras propias situaciones, nuestro propio tiempo y espacio.
Para los situacionistas la ciudad era el lugar contemporáneo donde el individuo podía desarrollarse. Los mail artistas han sabido engrandecer el territorio de aprendizaje por medio del correo y otras formas de relación y crear toda una serie de juegos que cuestionan el binomio fracaso-éxito, que los privilegian frente la inmersión neoliberal.
Sin embargo, el tiempo pasa y estos juegos (establecidos la mayoría de ellos ya hace muchos años) se han enquistado en un cierto conformismo, en una cierto acomodo que busca más el reconocimiento mediante fórmulas ya muy conocidas y utilizadas que el riesgo de aventurarse en nuevas propuestas.
Creo que hemos de elevar un grado los juegos a los que jugamos, creo que los nuevos juegos deben ser radicalmente subjetivos y han de proporcionarnos elementos para la construcción de nuestra propia vida, una vida que comporta inevitablemente un desafío al paradigma social y cultural dominante.
Estos juegos deben procurar implícita o explícitamente subordinar la mercancía al deseo, y pueden hacerlo de dos formas distintas: o bien destruyendo esa mercancía que cada vez es más omnipresente y constitutiva o bien subvirtiéndola para desenmascararla.
Estos nuevos juegos han de ser, irremediablemente y como corresponde a los nuevos tiempos, totalmente salvajes.
Algunos juegos a los que ya hemos podido jugar:

> Añadir y pasar y/o Añadir y retornar.
Se trata básicamente de construir una cadena. Una cadena que puede ser de ida y vuelta o infinita. Un primer artista envía a uno o varios de sus contactos una imagen, un texto, una obra inacabada, para que el otro la complete y la retorne; o para que siga viajando de artista en artista. Cada uno de ellos dejará su huella en el papel.
> ¡Que yo no soy yo, que me dejes tu nombre te digo!
Gracias al Neoismo (movimiento artístico de los años 80) se divulgó el concepto de nombre múltiple, denominado también nombre abierto, que no es ni un seudónimo ni un heterónimo. El nombre múltiple es un nombre que cualquiera puede adoptar para realizar algún tipo de acto anónimo. Es un contenedor vacío que puede tener muchos y diversos habitantes. Uno puede utilizar a Chus Martínez, a Luther Blisset, a Karen Eliot o Monty Cantsin.

Es innegable la cantidad inmensa de seudónimos y personalidades inventadas que circulan por el Arte Correo. También, y consecuentemente, los fakes, hechos inverosímiles, fantasías de todo tipo, parodias y actos imposibles.
> Sellos de artista: franquea tu personalidad.
Son sellos hechos por artistas simulando las formas de un sello de correos ordinario pero con imágenes y mensajes propios y personales. Intentan producir cierta confusión y perplejidad en el mundo oficial y burocrático que es el correo postal. No tienen ningún valor oficial.
Suelen haber muchos coleccionistas, dentro del mundo del Mail Art, de este tipo de filatelia paródica.
> Tu buzón es un museo.
El papel del museo queda totalmente cuestinado por el Arte Correo. El Museo de arte contemporáneo es una caja blanca donde se etiqueta el arte y donde se crea un Canon, que establece unas categorías estéticas. Aquello individual, el gusto y la subjetividad quedan relegadas por el peso de la académia.
El Arte Correo ignora el Museo porque tiene un circuito propio, internacional, múltiple, variable, subjetivo… El Museo es sustituido por el Archivo. Cada mailartista posee un archivo propio, individual y único, también irrepetible que podemos considerar como un Museo personal e inestable. La proliferación de archivos personales, individuales cuestiona el Canon académico y propone otras consideraciones y categorías. Asimismo, implícitamente, desjerarquiza el arte y a los artistas, pues no hay jurados, ni seleciones, ni dinero de por medio.
>Poesía Visual: un idioma universal.
Es un tipo de poesía que rehuye el texto para jugar con las imágenes. Es muy frecuente en el Arte Correo por la inteligibilidad y universalización que proporciona al contenido y al mensaje. Es un buen idioma común para relacionar a practicantes de distintas lenguas.
A título personal pienso que ha tenido tanto éxito que se ha convertido en un género propio, con su reglas no escritas pero bien definidas. Sin embargo, creo que también, precisamente por convertirse en un género, ofrece síntomas de cansancio, agotamiento y de redundancia.
>Trashpo: poesía desde el residuo.

Es este un tipo de poesía que yo hasta hace poco desconocía (al menos como una entidad propia) pero que veo que se practica con fuerza. Se trata del envío de poemas hechos únicamente con deshechos y basura.
Ha habido, y he participado, en algún Karnival internacional dedicado solo al Trashpo.
>¡Publicad, publicad, malditos!
Las publicaciones y el tipo de publicaciones en al Arte Correo son infinitas. Algunas beben de Fluxus, otras del Punk o el Industrial. Las hay con formatos imposibles, las hay que no tienen formatos, las hay en papel, en plástico, en cartón, transparentes. Revistas especializadas en Poesía Visual, en Escritura Asémica… Las hay metareferenciales, que hablan del propio Mail Art, las hay objetuales, las hay ensambladas… una experiencia inabarcable.
>Escritura Asémica: escribir y no decir nada.
La Escritura Asémica, que podemos llamar también asemántica, no es propia del Mail Art aunque evidentemente se ha utilizado en todo tipo de envíos postales y obras artísticas. No entraremos ahora en la cronohistoria de este tipo de escritura, simplemente comentar que es un juego complejo, muy rico en posibilidades estéticas y simbólicas. Se trata, en mayor o menor medida, de crear una simulación de escritura que tense las relaciones entre signo y significado. Evidentemente, uno puede quedarse en la superficie y simplemente mostrar algo que parezcan signos lingüísticos, pero también puede adentrarse en una sintaxis, en una gramática construida con otras normas, con otras reglas.
Los significados implícitos de una Escritura Asémica pueden ser muy diversos, desde una preocupación estética hasta el reflejo plástico de la incomunicación.
>Escucha: Envíame también tus sonidos.
Al igual que en el Arte Correo se intercambian comunicaciones estéticas de carácter visual, también se hace lo mismo con las piezas sonoras. Este tipo de permutas y acciones tuvo su clímax en los años 80, gracias a la proliferación de las casetes, que facilitaron la grabación y difusión de músicas alternativas. Actualmente los netlabels han ocupado ese lugar de difusión de las otras músicas y los envíos postales con contenido acústico han dejado prácticamente de existir.
He de remarcar que hay artistas que se siguen moviendo en el ámbito sónico y no han renunciado al intercambio y a la acción del Arte Correo. Un ejemplo paradigmático es el caso de “Mute Sound” comandado por Pedro Bericat.
Prospección para un futuro inmediato:

Estos son algunos de los juegos a los que podemos, y seguramente, hemos jugado ya. Algunos de ellos ya tienen muchos años y deberían renovarse. Los mail artistas deberíamos estar comprometidos, no solo ha jugar a los juegos que ya han sido aceptados por todos y están más o menos normalizados, sino a crear nuevos juegos que nos permitan forzar las situaciones. El Arte Correo trata de establecer permanente o provisionalmente relaciones entre sensibilidades e intereses. Estas cambian con el tiempo, no son inmutables. El Mail Art, como vehículo que es de esas inquietudes, debe también cambiar, mutar pero sin renunciar a transformar a la vez la realidad que nos circunda.

