El Cerco y los Alvoriaos de Javier Seco

Aquella mañana de finales de octubre Peñarroya -Pueblo Nuevo amaneció gris, con una llovizna que sumergía al “Cerco” en un turbio sueño de tiempos de minas dormidas, olor a hierro viejo y silencios ocres que clamaban ser despertados. 

                Caminaba por entre las naves sin techumbre, con sus paredes heridas de raíces y charcos inquietos que palpitaban en el miasma de la empecinada niebla, cuando me sorprendió una primera torre altiva de piedra sobre piedra que guardaba un equilibrio elegante, a la vez orgulloso y tímido, temeroso de no poder prolongar su existencia más allá de un tiempo meramente prudencial.

                Al levantar la vista alcancé a ver otras dos hermosas esculturas que se empinaban desafiantes, y que parecían sonreír mientras le echaban un pulso a la fuerza de la gravedad. Un poco más lejos, entre la bruma, se adivinaba la silueta del artista que integrado en el paisaje y sobre un cúmulo de rocas oscuras, sopesaba en sus manos la más adecuada para coronar su penúltima creación.

Recordé el artículo que había leído en internet pocos meses atrás: Rock Balancing es una rama particular del Land Art que es temporal y efímera. El artista pone rocas en equilibrio, una sobre otra, para crear una estructura única e inusual que eventualmente será destruida por el viento o los vándalos. Pensé que eso estaba muy bien, pero que lo que yo estaba viendo era mucho más, era una manifestación artística provista de una especial intensidad, que desprendía fuerza, sutileza, color, olor y hasta una música particular que acompañaba al balanceo de aquellas piedras en su danza enigmática y sutil.

                Javier Seco había sabido encontrar el escenario ideal para su obra. El “Cerco” es el jardín del abandono, un espacio mágico con aire gótico y que invita a explorarlo como en medio de un cuento de Edgar Allan Poe o una novela de Charlotte Bronte. La niebla y la llovizna que envolvían las innumerables obras que se erigían por doquier les concedían una pátina especial de magia y hechizo. Tal vez fui víctima de ese hechizo, tal vez la mañana gris acompañaba al recuerdo, el caso es que sonaron en mi mente unos versos y la voz de Chabuca Granda, que siempre cantó a la tierra, y ya no pude más que entregarme a ellos.

Javier Seco creando

                Ese afán de arar en el mar de los ensueños que es el arte y la creatividad y que indefectiblemente traspasa el universo paralelo del sentir del artista y se cuela inexplicablemente por todos los poros de los universos de cada ser que lo contempla.

                Ese constante hacer alguien de algo; ese darle forma y palpitar, ese personificar a la tierra que, aunque de por sí poseedora de su propia vida, el artista sabe moldear y transformar o hasta transgredir para dotarla de una sensibilidad más cercana e interpretable por una sociedad que cada vez se aleja más de las raíces que un día no necesitaron interpretación.

Y por esos derroteros iban mis pensamientos cuando cobró aún más sentido el tercer verso de la canción de Chabuca:

                Ese afán de hacer castillos en el aire; castillos que como aquellos Alvoriaos de Javier Seco probablemente fueron abatidos por las inclemencias o los vándalos, pero que han quedado en las pupilas (y en el objetivo de la cámara) de todos aquellos que tuvimos la suerte de disfrutarlos, aún erguidos, en medio de la llovizna y de los esqueletos de unas naves que una vez crearon un pueblo próspero y que hoy con la ayuda de muchas conciencias osadas y justas y del Arte pretenden seguir edificando sensibilidades en los jóvenes de Peñarroya – Pueblo Nuevo hacia un futuro esperanzador que no debiera jamás ser abatido.

Nota : Javier Seco es un artista, performer, y amante de la naturaleza y el Land Art. Las fotos que aquí se muestran son suyas.

Myriam Mercader

El Espíritu de J.L. Borges en la ruta picassiana.

Portada del libro

Prólogo

Desde Borges a Picasso: un trabajo telúrico de Myriam Mercader

Desde hace unos años  sigo la trayectoria de las  investigaciones borgianas de Myriam  Mercader, y lo que más me fascina de este proceso es ver cómo esta labor ha ido progresando hasta llegar  a tener tal calibre y profundidad que uno tiene la sensación de que en cualquier momento el escritor bonaerense puede  sentarse con nosotros y participar en el debate.

Este don que tiene Myriam para transmitir emociones y sensaciones solo es posible cuando se tiene una gran capacidad de comunicación y una pasión vital que comparte de manera empática y fluida.

Filóloga, Investigadora, escritora, creativa y apasionada por la vida, tiene todo aquello que se necesita para ejercer una labor de alquimista; y por ello,  en el preciso instante en que se presentó la ocasión de establecer, dentro de un recorrido picassiano, la esencia y la presencia de Jorge Luis Borges, no lo dudó y lo hizo de manera tan natural que pudiera parecer que ambos artistas fueran cubistas dentro de un laberinto habitado por incisivos minotauros.

Hay autores que sintonizan como nadie en las coordenadas vitales de lo que es y deja de ser real, sin por ello perder el norte de una labor existencial etérea, volátil y lo suficientemente efímera como para sólo ser captada en ráfagas que se materializan en un instante extraordinario de genialidad suprema por aquellos que saben moverse entre ambas realidades. Artífices de estos instantes mágicos Borges y Picasso ocupan un lugar privilegiado en estas encrucijadas dimensionales. Es por ello que cuando Myriam aceptó el reto de sintonizar en el espacio y el tiempo a estos dos genios excepcionales, a través de  la “Revista Caminada Visual Picasso”, uniendo la poesía visual con la poética de la acción, lo hizo con plena conciencia de que el destino había movido sus hilos para que en la ciudad malagueña que vio nacer a Picasso y con la que Borges mantuvo una estrecha relación afectiva, tuviera lugar el encuentro entre ambos, oficiado por el gran maestro de ceremonias Francisco Peralto, y relatado por ella.

Las páginas que vienen a continuación son aquellas que se leyeron a lo largo del recorrido y que dieron pie a una serie de acciones donde la palabra y la imagen fueron de la mano hasta concluir  en una especie de simbiosis vibrante del fenómeno de la creación.

César Reglero Campos

El espíritu de Borges en la Ruta Picassiana

Borges escribió que no es exagerado afirmar que las historias de la pintura se pueden dividir en tres clases abominables: a) las cometidas por personas que entienden de escribir y no de pintar; b) las cometidas por personas que entienden de pintar y no de escribir; c) las cometidas por ‘ambizurdos’ que ignoran esas dos actividades con igual perfección.

Huelga decir que la lección del maestro argentino no ha caído en tierra baldía.

No obstante, nos permitiremos considerar oportuno concluir estos maravillosos nueve meses de Poesía Visual con un recorrido Picasso-borgeano por esta Málaga que tanto significó para ambos artistas.

La Poesía Visual inmediatamente se nos aparece como la síntesis de trazos: unos que forman palabras, otros que forman imágenes. Y mientras las palabras irremediablemente nos llevan a Jorge Luis Borges, las imágenes no pueden ser más significativas que las surgidas del genio de Picasso.

El metafísico alemán Georg Simmel imaginó dos “estilos de existencia”: el estilo sistemático, que satisface nuestra necesidad de regularidad  y simetría y que podría estar representado por el círculo; y el estilo progresivo que sigue una línea recta que nos lleva al infinito, nunca satisfechos con nuestros logros. El estilo de Picasso así como el de Borges son ejemplos maravillosos de línea recta, ya que ambos fueron creando por impulsos y si miraron atrás fue para subvertir; eligieron sus referencias entre un inmenso repertorio de estilos existentes y a partir de ellos comenzaron a crear.

Se dice que Picasso dijo de sí mismo “Yo no busco, yo encuentro”. Así encontró el cubismo del cual comentó: “Cuando ‘inventamos’ el cubismo, no teníamos la menor intención de inventarlo. Sólo queríamos expresar lo que había en nosotros.”

El Picasso explorador de su propio arte lleva al artista a una concepción nueva de la comunión entre el alma y el arte. “El cubismo no trata sobre la realidad,” dijo una vez  “es más como un perfume que está frente a ti, detrás de ti, a los lados. El aroma se siente en todas partes, pero no sabes de donde viene.” Nuestro otro viejo enamorado del arte y de Andalucía – Jorge Luis Borges – supo sentir algo muy similar por lo que se  esconde en la palabra y en su poema La Brújula escribió:

Detrás del nombre hay lo que no se nombra / hoy he sentido gravitar su sombra/ en esta aguja azul, lúcida y leve.

Ambos artistas comparten similar sensación de que la creación es una búsqueda interminable que lleva a plasmar lo predestinado tan solo a sentirse. Así el poeta y el pintor comparten más que un sentimiento, curiosamente se revuelven dentro de los mismos laberintos, y crean los mismos minotauros.

Picasso comentó: “Si todos los caminos que he andado se marcaran en un mapa y se unieran con una línea, podrían representar un minotauro.” No en balde el minotauro es su alter ego y tozudamente aparece, una y otra vez, en sus cuadros. El laberinto de Borges no es menos obsesivo dentro de una obra que bien podría complementarse con la del pintor, ya que  Picasso es el más grandioso creador de minotauros de nuestro tiempo y Borges el mejor creador de laberintos de la historia de la literatura y así, el minotauro de uno es el laberinto del otro.

Siguiendo el hilo de nuestra particular Ariadna, vemos que nos lleva por mundos azules y rosas; mundos imaginarios donde se mezclan el azul del Viejo Guitarrista de Picasso con La rosa profunda de Borges y la inmensa tristeza del Viejo Ciego con niño con la del viejo maestro Paracelso al comprobar que su aprendiz no confiará si no le demuestra que primero puede quemar la rosa y luego devolverle la frescura. Se nos aparecen los Tigres azules, que para el argentino no son animales sino piedras mágicas capaces de saltar de una dimensión a otra, enlazados con saltimbanquis y payasos rosas que en la obra picassiana también representaran a su ejecutor.

Si el suicidio de su amigo Carlos Casagemas dejó a Picasso lleno de dolor y tristeza y lo zambulló en su época azul,  la muerte del padre de Borges y el posterior accidente que sufriera el escritor le descubren una extraordinaria capacidad para narraciones fantásticas que reflejará en El Sur o en Funes el Memorioso.

Los laberintos tienen algo de misteriosos y de inexplicables y el que hoy nos atañe no escapa al enigma. Este rasgo no es otro que la relación de nuestros autores con las mujeres: modelos o musas. A Borges se le ha tachado de misógino y a Picasso de voyeur. Llaman pues la atención estos adjetivos tan encontrados que nos exigen una mirada más cercana.

En el Museo Picasso de Barcelona tienen un dibujo cuya ficha técnica es la siguiente: Desnudo tendido con Picasso sentado a sus pies. Barcelona, 1901. Tinta y acuarela sobre papel, 17.6 x 32.2 cm. De ella deducimos que es pequeña y que Picasso la pintó con solo 20 años. Sin embargo lo relevante en la obra es que Picasso se incluye como modelo y no solo eso, el modelo Picasso siente la necesidad de tocar a la mujer modelo.

Esta comunión erótica de artista, modelo y espectador no le es ajena a Borges desmintiendo a aquellos que vieron en él a un misántropo, a la vez que lo acerca aún más al malagueño.

Por citar un solo ejemplo recordemos el comienzo del Aleph, en el que Borges – una vez más protagonista en sus relatos – recuerda el día en que murió Beatriz Viterbo y la llora: “muerta yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación.”  Asimismo se convierte en espectador del objeto de deseo:

De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos. Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo, la mano en el mentón…

¿Porqué hablar entonces de Borges cuando celebramos a Picasso? Si aún no hemos encontrado suficientes razones, podríamos agregar que Borges trató a la escritura como Picasso a la pintura.

En Borges la ficción y el poema se confunden y se fusionan, ya que sus ensayos se aderezan con ficción y sus poemas con filosofía. El cubismo picassiano sintetiza y adelgaza las formas pero contiene asimismo un bagaje inconmesurable. Los libros de Borges forman una biblioteca creada por una imaginación estimulada  por otra biblioteca. Picasso dijo: “yo soy grande porque voy a lomos de un gran animal”. Se refería a todo un legado de artistas que le ayudaron a crear su propio mundo artístico.

Picasso fue un rebelde que nunca quiso romper con sus raíces. Eugeni d’Ors dijo de él acertadamente que era un hombre de oficio que buscaba la eternidad según una tradición.

Borges hizo lo propio con la literatura. Para el maestro escritor ya todo estaba escrito. No valía la pena leer nada nuevo – tan solo cabía releer. Si acaso todo lo que el artista podía  hacer era crear a sus precursores y de esa manera mágica saltar de una dimensión a otra como el Pierre Menard que re-escribió el Quijote o el Picasso que reencarnó al artista de Altamira, engrandeciéndolo si cabe.

Cuando a Borges le preguntaron cuál era su mayor ambición literaria contestó:

Escribir un libro, un capítulo, una página, un párrafo que sea todo para los hombres, que prescinda de mis aversiones, de mis preferencias, de mis costumbres, que no se alimente de mi odio, de mi tiempo, de mi ternura; que guarde (para mí como para todos) un ángulo cambiante de sombra; que corresponda de algún modo al pasado y aún al secreto porvenir; que el análisis no pueda agotar; que sea la rosa sin por qué, la platónica rosa intemporal del Viajero querubínico de Silesius.

Probablemente si a Picasso le hubieran preguntado por su cuadro ideal habría expresado un sentir muy similar. Lo que sí sabemos es que un día explicó “Yo no digo todo, más pinto todo.”  Con este mismo afán de inclusión total,

Borges pergeñó el Aleph, su punto sincrónico que todo lo contiene: el espacio y el tiempo y por supuesto también a Borges y a Picasso y a nosotros. En esta dimensión puntual y totalizadora que Borges supo contemplar en un sótano olvidado de una casona a punto de ser derribada, el arte y Borges y Picasso y nosotros estaremos siendo uno y todos  – o tal vez ninguno – en este preciso instante. Borges y Picasso fueron capaces de sintetizar en sus obras todo lo que ya existía y sin embargo sus genialidades innovadoras harán que su impronta permanezca indeleble para disfrute de todos aquellos que los frecuentamos.

Myriam M. Mercader

“Análisis de Metáforas” sobre Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges

Este estudio – en inglés y parte de una tesis – es sobre el azaroso y rocambolesco devenir de un otrora inédito artículo de Jorge Luis Borges   “Exámenes de Metáforas”

y su entrelazamiento con la mecánica cuántica, como tanto en la obra 

del escritor argentino. 

Myriam M. Mercader

We could cite many examples of similarities between Borges’ work and Science or specifically Quantum Mechanics and Parallel Worlds Theory, though reality once more has overruled literature in the case I will immediately discuss below.

I have recently come across an old newspaper article in ABC Madrid Cultural, 25-09-92, where Eduardo García de Enterría in ‘Peregrinación de un Manuscrito’ explains why he decided to publish a then unedited article by Borges, ’Examen de metáforas.’  As I did not recall any data on the fact, I immediately decided to research on the matter. It is then and there that the many parallel universes of Borges’ started to appear or be created in the course of my research.

First, in the mentioned article in ‘Peregrinación de un Manuscrito,’ García de Enterría justifies the novelty of Borges’ essay on the metaphor studying two previous articles by Borges. The first (with the same name) had been pubished in Alfar, (1924) and then in Inquisiciones (1925, 65-73)); the second in Cosmópolis (1921) with the name ‘La Metáfora.’ After comparing them, Enterría comes to the conclusion they are substantially different from the manuscript he is publishing in ABC because the text in Cosmópolis was cited in Rodriguez Monegal’s Borges. Una biografía literaria (1987) as “predicando lo que sus nuevos poemas predicaban,” and: “en el texto que ahora se publica hay todo un párrafo explícitamente condenatorio a esa “secta contemporánea de versificadores” a que él pertenecía en 1921” (ABC, 15). Furthermore, Enterría explains that, when authorizing the recompilation of his completed works, Borges decided to keep his three first books of essays off print (Inquisiciones (1925), El Tamaño de mi Esperanza (1926) and El Idioma de los Argentinos, 1928) because he rejected most of what he had there written. Moreover, we read in ABC that: “cotejados uno y otro texto, carecen de cualquier relación directa y apenas un mismo número de los ejemplos de metáforas estudiados son los mismos” (15). Therefore, García de Enterría decides this lost manuscript was an enirely new essay with:” la fluidez, la gracia y la eficacia sorprendente de su prosa, la agudeza de sus análisis, todo lo que ha hecho su gloria literaria están aquí plenamente presente” (15).   

Second, in ‘Borges: “Examen de metáforas,” edición crítica y anotada’ (2005), Carlos García analyzes the same article in ABC and concludes that Enterría was wrong when he argued that it was a different version which nothing had to do with Inquisiciones. Contrarily, Carlos García states that its precursor (so to say) was a previous article which appeared in Cosmópolis (1921) with the title: ‘La Metáfora:’

A pesar de la identidad de títulos, que suscita o favorece la confusión, no es ese trabajo de Alfar / Inquisiciones, como quiere Enterría, la fuente del que se reproduce y comenta a continuación. El artículo en cuestión se remonta, como se verá, a «Apuntaciones críticas: La me-táfora» (Cosmópolis 35, Madrid, noviembre de 1921, 395-402; TR 114-120), al cual, sin embargo, corrige de manera decisiva. (200)

I find this last quotation very clarifying concerning García’s confusion, as we have quoted Enterría when he states than none of the articles had direct relation with the one he was then publishing in ABC.

Third, I found the article in Cosmópolis,‘ La Metáfora’ (which García connects with the one in ABC) published in Jorge Luis Borges Textos Recobrados 1919-1929, but with an annotation that Borges had written another two similar articles on the matter: the one in Inquisiciones, which both Enterría and García had mentioned and which was first published in Alfar in 1924 and another one, paradoxically entitled: ‘Otra vez la metáfora’ (a new one this time) which appeared in the third excluded book by Borges: El Idioma de los Argentinos, in 1928.

Finally, I should add here that Carlos García, though confused on Enterría’s belief, has very thoroughly come to the conclusion the manuscript had been written by Borges at the end of 1923:

El manuscrito representa, pues, un estadio intermedio, surgido entre octubre de 1923 y marzo de 1924 (me inclino por fines de 1923); es decir, fue redactado entre Ginebra y Madrid, seguramente con intención de publicarlo en la Península (200)

After some confusing couple of hours going back and forth in all the above mentioned books (as well as in various other related articles), I realized I was confronting the creation of parallel worlds in Borges, where different versions of the article about the metaphor were instantly appearing. Up to the moment, not three versions (as all of the critics mentioned above had come to sum up, though each of them considering different series) but four, namely, the first in Cosmópolis (1921), the second written in the late 1923, as concluded García and published in ABC in 2005, the third in Allfar, in 1924 and published in Inquisiciones in 1925, and the fourth in El Idioma de los Argentinos in 1928. I was tempted to find a copy of the latter, which I did not have at hand, and continue the research, but I decided not to. I left the research, confident that if I continued more articles of the sort would appear or would be created on my way. Instead, it was more interesting to include all the output of the previous hours of research in this dissertation as an example of what it is being argued about the parallelism of Borges’ work and Quantum Mechanics.

Biografía de un Sueño

Poema Visual de Myriam M. Mercader
Título: El Aleph de Peralto apropiado

Relato biográfico, homenaje a Francisco Peralto Vicario, enorme editor, poeta y escritor y enamorado de Jorge Luis Borges como quien escribe. M.M.M.

“El mundo está en mi mente. Mi cuerpo está en el mundo” Paul Auster.

“¿Quién  serás esta noche en el oscuro sueño, del otro lado de su muro?” Jorge Luis Borges

Hacia la madrugada lo despertó el chillido de algún pájaro y sintió como si lo hubiera arrancado de una vida compleja y ardua que le pesaba en algún lugar de su mente y de su alma, pero que sin embargo no podía recordar en su plenitud.

Francisco sí recordó que había estado leyendo la noche anterior. Las Mil y Una Noches lo había maravillado. Contar para vivir, vivir para contar.  En ese círculo infinito uno podía caer preso sin remedio. Libros, hojas, palabras, papel impreso y encuadernado; le gustaba como olían, los mundos mágicos que custodiaban y que podían abrirse para él con un solo gesto. Las palabras habían servido para que Dios creara al mundo “que la luz sea y la luz fue.” Las palabras impresas emanaban un poder, una fuerza y libertad que sólo lograba sentir a veces montado en su bicicleta; en ella el espacio, que se mide con el tiempo, se acortaba; de la misma manera los libros lo transportaban en segundos a miles de kilómetros, en pocas hojas a miles de años de distancia.

Todavía le rondaban estos pensamientos cuando le asustó el reflejo de su rostro en el espejo. No se reconoció. Comprobó con asombro la poblada barba blanca, los ojos cansados, el gesto adulto.  Desde siempre había querido soñar un hombre e imponerlo a la realidad. Su corta edad no parecía haber sido obstáculo; supo entonces, como el hombre gris en sus ruinas circulares, que su obligación era el sueño y soñó.

Soñó  “la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira”. Soñó la Biblioteca Total,  más aún, soñó la Imprenta Total. Si el libro es palabras, ideas, descripciones, tal vez más importante aún para Francisco, el libro es la sensación en sí: el objeto encuadernado, sus colores, su tacto y su olor. No era, estaba seguro, sólo importante la metáfora: esa curva verbal que traza casi siempre entre dos puntos – espirituales – el camino más breve, ni el ritmo tan siquiera, sino el objeto real que los recoge y los contiene: el objeto ligatorio, llamárase libro o no.

Se sucedieron imágenes de un cuchitril con tres o cuatro comodines viejos y una minerva negra y grasienta situada en la calle Andrés Pérez con la de Johann Gutenberg en 1455; la que se sería la suya en Jaime Serrano con aquellas dos minervas doble folio que solía ver (siempre y cuando la puerta del muelle estuviera abierta), al pasar de la explanada donde formaba las clases, hasta el edificio donde se encontraban las dos aulas de preparatorio.

También resonaron en sus sienes las ideas de Capra: la forma y el sintagma del lenguaje como un todo integrado hasta llegar a la poesía profunda, no tan solo la visual ni la discursiva.  El universo de Francisco más que interconectado se le aparecía atemporal y sincrónico. “Matemáticamente un bucle de retroalimentación corresponde a una determinada clase de proceso no-lineal conocido como iteración (del latín iterare, repetir), en el que una función opera reiteradamente sobre sí misma.»  lo había dicho Fritjof Capra. Ahora lo entendía en toda su magnitud.

Salió del dormitorio casi sin detenerse a saludar. Debía pasar desapercibido y así lo hizo.  Para poder ver, el poeta debe hacerse invisible.

Una vez en la calle, quiso reconocer el barrio de Sants. Hacía calor y faltaban pocos días para el 18 de julio, fecha gloriosa en la que tenía planeado volver a su Málaga natal; ya nada le detenía en Barcelona.  Las pocas pesetas que ganaba como aprendiz en la imprenta no eran suficientes ni para ayudar con su hospedaje en casa de sus primos y por otro lado, como foráneo en la Ciudad Condal, no se sentía plenamente aceptado. Había decidido volverse.

En el trayecto de regreso de Barcelona a Málaga, nada menos que en bicicleta, había ido quemando etapas, kilómetros y  frustraciones, anhelos y esperanzas, para culminar en la encrucijada que lo llevó a encontrarse por casualidad con su padre Rafael en Madrid. Juntos habían hecho el tramo final hasta Málaga, pero ésta vez en tren y el recuerdo quedaría por siempre en la memoria de ambos.

Dejó la bicicleta y subió los escalones. Margarita lo esperaba con la comida en la mesa. Siempre había sido así, toda una vida;  ella había presenciado su bautizo y parecía increíble que no tantos años después fuera a convertirse en la madre de sus hijos y el alma mater que lo ayudara a publicar El Chorro de los Gaitanes – su primer libro. Juntos levantarían su casa en Ciudad Jardín y ella se proclamaría guardiana de su ego-biblioteca: mil quinientos volúmenes editados y de su autoría.

Los días son todos de papel azul bien cortaditos por la misma tijera sobre el agujero inexistente del Cosmos. El empleo en Correos ayuda pero no permite estudiar.

La necesidad de palabras, tinta y papel es una obsesión y toman protagonismo entonces los sobres, el mail art o arte correo y se mezclan así sobres de todas formas y colores con facturas y certificados urgentes de mal agüero.

Las letras y las frases de sus filósofos y escritores admirados le bailan en la mente y recuerda que debe llegar temprano al taller – que sus profesores no perdonan la tardanza. No obstante, se sigue mostrando en desacuerdo con Arquímedes y se niega a aceptarle que se atreviera a conjeturar que los granos de arena del universo (después de contarlos) eran unos 10 elevado a 63,  más o menos. Tal vez, piensa Francisco, en un juicio o en el quinto círculo confesaré un día (a mucha honra) que soy desnuda carne de pueblo extasiado y generoso que lucha contra el látigo y la genuflexión.

De nada valdrán las antologías, homenajes, diccionarios y otras publicaciones colectivas: el siglo XXI – lo sabe – lo encontrará marchando tan solo como un testimonio de su tiempo, con la rabiosa necesidad de obligarse a comprender las monstruosidades que se cometen a diario; más sin perder los cimientos de su sangre, asumiendo hasta las últimas gotas, la tradición humanística y cultural en la que ha vivido.

Ritual,  Didascalia, Ex Verbis, Selva de Seducciones, El Nudo de la Sierpe… No sabía si eran títulos de obras famosas o conjuros secretos. El chico intentaba entender por qué se empecinaban en rondarle sin descanso la cabeza. Se sintió cansado, no podía abrir los ojos pero quería ver dónde estaba y hacia dónde iba. ¡Amigos! Antonio Romero Hierrezuelo, José Soler Guevara, José Jiménez Soria… Escuchaba sus nombres pero no veía sus rostros. La sensación comenzó a hacérsele intolerable y sintió el miedo del que cae en un abismo oscuro, en un agujero en el tiempo.

Por fin pudo abrir los ojos, oía los latidos enloquecidos de su corazón pero tardó en darse cuenta dónde estaba. Poco a poco reconoció uno a uno los objetos encima de la mesa, levantó la vista y vio su ego-biblioteca. Todos sus libros estaban allí. Buscó el reflejo de su cara en la vitrina con el miedo atroz de reconocerse niño.  Pero no fue así. Ahí estaba la barba, ahí las gafas gruesas aún delante de sus ojos cansados. Dudó entre el alivio de sentirse seguro en casa y el miedo de volver a entregarse al sueño y aparecer en algún otro hexámetro. Entonces, no sin humor ni ironía, decidió no darle importancia. Al fin de cuentas y pese a todo, siempre acababa siendo él: fPV.

Reflexión sobre la Xenofobia en Europa

Poema Visual de Myriam M. Mercader

Este artículo fue una colaboración para la Revista Hemisferio Izquierdo de Uruguay https://www.hemisferioizquierdo.uy/

Que la extrema derecha avanza en Europa al ritmo que crece la xenofobia ya aparece en muchos titulares de periódicos europeos y por supuesto no es ninguna novedad.  Es más, diríase que la xenofobia es una lacra que se resiste como el peor de los cánceres a lo largo de las últimas décadas, al punto que el escritor portugués José Saramago se llegó a preguntar:

”¿ Cómo ha sido posible encontrarnos con esta plaga de vuelta, después de haberla creído extinta para siempre, en qué mundo terrible estamos finalmente viviendo, cuando tanto habíamos creído haber progresado en la cultura, civilización, derechos humanos y otras prebendas..?”

Algunos filósofos e intelectuales comprometidos de hoy han querido dar a conocer sus pareceres. Tal es el caso de la investigadora canadiense Naomi Klein que se refiere a la crisis de los refugiados como una consecuencia más de la “ideología tóxica del fundamentalismo de mercado”. “Nos decimos a nosotros mismos que tal vez los refugiados son peligrosos. Pero realmente somos parte de un sistema que está haciendo lo mismo (la misma cosa de siempre), negando la humanidad de los demás y, con esa humanidad, sus derechos humanos completos, evitando compartir nuestra riqueza por ilícita que sea”.

El lingüista y filósofo estadounidense Noah Chomsky  escribe “La gobernanza de la UE resulta eficiente para imponer medidas severas de austeridad para devastar a los países más pobres y beneficiar a los bancos del norte. Pero se ha roto casi por completo cuando ha intentado tomar las riendas de esta catástrofe humanitaria”, que compara el acuerdo entre la UE y Turquía con Estados Unidos y México. “Europa intenta inducir a Turquía a mantener las miserias alejadas de sus fronteras, del mismo modo que Estados Unidos hace presionando a México”. 

Peter Singer, filósofo australiano de origen judío, que dedicó a los migrantes y refugiados un capítulo en su Ética práctica (1995) carga contra “los cabezas huecas” que abogan por un mundo con fronteras abiertas y mantiene la tesis de que algunos argumentos “ignoran la tendencia a la xenofobia de los seres humanos, evidenciada con toda la claridad con el surgimiento de partidos de extrema derecha en Europa”. 

Los hechos corroboran su teoría; (aunque yo no iría tan lejos como llamar “cabezas huecas” a los que abogan por un mundo sin fronteras) hace unos días un grupo de neonazis hirió a treinta y un policías alemanes al intentar bloquear el paso de autobuses con refugiados. Son imágenes que a nuestros abuelos recordarían las brigadas de camisas marrones de Hitler.  Los partidarios del ISIS matan a cristianos cuyas casas fueron marcadas con la inicial de nazarenos en toda Siria, los israelíes a los palestinos y los rusos a los ucranianos  y en toda Europa el ciudadano de a pie se siente cada vez más amenazado por la inmigración que a su juicio provoca recortes en los servicios básicos y aumenta la inseguridad. La xenofobia no es más que un resultado lógico a tanta barbarie, si tenemos en cuenta el precario estado de la conciencia colectiva en gran parte de la población europea. La extrema derecha, sin vacilación, toma buena nota y se frota las manos al tiempo que prepara sus estrategias para vencer en las próximas elecciones, no importa en qué rincón de Europa desde Suecia hasta Grecia, España o Portugal.

Las causas de los comportamientos racistas y xenófobos son múltiples, pero básicamente la historia, la religión y el desarrollo de las sociedades occidentales son el germen de este fenómeno. Y, como si ello no fuera suficiente, en estos últimos cinco años el conflicto de Siria y los cientos de miles de refugiados de distintas regiones amenazadas por el ISIS, DAESH, o cualquiera otra subdivisión y sus “aliados occidentales” – me refiero a los que les venden armas, o comercian con el petróleo que pasa por sus manos – no ayudan en absoluto a mitigar el desasosiego.

Los prejuicios históricos, lingüísticos, religiosos, culturales, e incluso nacionales para justificar la separación total y obligatoria entre diferentes grupos étnicos, con el fin de no perder la identidad propia avivan la xenofobia, que combinada con el poder económico, social y político rechaza y excluye a los extranjeros e inmigrantes en la medida que ve en ellos competidores por los recursos existenciales. A menudo los medios de comunicación insisten en las diferencias culturales, presentando las costumbres y los actos culturales ajenos como cosas raras y sorprendentes. De esa manera también se fomenta hostilidad, se impulsa la xenofobia contra los extranjeros, (africanos, asiáticos o latinoamericanos), y se potencia la exclusión y el rechazo. La aparición de los refugiados de Siria, Afganistán, y diversos países de las zonas de conflicto no han hecho más que aumentar la psicosis frente a atentados como los acontecidos en estos últimos días en Francia, Alemania, o Bélgica.

Qué hacer para mitigar ésta desesperada y abominable situación, es la clave que nos debe preocupar de forma urgente en la sociedad, ya que el sistema global económico y político parece algo mucho más complejo de cambiar a corto o medio plazo.  La solución – en el sentir más extendido entre de la masa social pensante europea – pasa por la educación. La educación ha de orientarse hacia el fomento de la interdependencia y la cooperación entre los pueblos para favorecer la universalidad, el reconocimiento recíproco de las culturas y una síntesis sociocultural nueva. Dicho de otra manera, es preciso promover la idea de la diversidad cultural, la igual validez de todas las culturas, el interés por otras formas de ver el mundo como fuente de enriquecimiento personal y social y la presentación de la sociedad multicultural como la sociedad del futuro (Gabino y Escribano, 1990).

La educación intercultural y multicultural tiene como motivación principal la lucha contra la discriminación y la desigualdad bajo todas sus formas. El interculturalismo es un proyecto pedagógico cuyo objetivo último es la plena integración social de las minorías étnicas y la eliminación de toda fuente de discriminación. Ésta trata de lograr una convivencia armónica y estable entre culturas distintas y parte del postulado de que una auténtica comunicación intercultural solo es posible sobre las bases de la igualdad, la no-discriminación y el respeto a la diversidad. La educación debe dirigirse entonces a todos los niños, desde su más tierna infancia,  colocándolos en las mismas condiciones, y a perseguir para todos los mismos objetivos finales.

Como instrumento de integración social, la educación intercultural debe insistir tanto para las mayorías como para las minorías, en la aceptación de la alteridad (condición del otro) y en la urgencia de aprender a convivir con la diferencia. El valor de la tolerancia debe convertirse en el principio que inspire los programas de educación intercultural. Una vez implementada la educación intercultural – cosa harto compleja y tema de otro larguísimo estudio, la cultura es el meollo de la cuestión. Para que el desarrollo sostenible se haga realidad no basta cualquier desarrollo científico ni educativo de las personas y de los pueblos. La viabilidad de todo ello depende de las culturas, pues ni el desarrollo, ni la ciencia, ni la tecnología ni incluso, la educación se producen en el vacío. Con carácter general la experiencia internacional muestra el papel clave de la cultura en cualquier proyecto de desarrollo. Las mismas ideas y proyectos pueden fructificar en un lugar y ser estériles en otro; cosa que se ha visto a lo largo y ancho de América Latina, por ejemplo. Como decía Néstor G. Canclini: “La heterogeneidad cultural no es un obstáculo, sino un dato básico a tener en cuenta en cualquier programa de desarrollo e integración […] muchas ramas de la economía latinoamericana no pueden desarrollarse sin la participación de los treinta millones de indígenas que viven en la región, con territorios diferenciados, lenguas propias y hábitos de trabajo y de consumo particulares”. El mismo criterio se puede trasladar al problema de integración en el resto del mundo, máxime bajo la amenaza permanente del terrorismo islámico radical y en estos últimos días ante la advertencia desde los gobiernos como el alemán (creando psicosis) al aconsejar abastecerse para días ante la amenaza de atentados o guerra inminente.

Para terminar, me gustaría lanzar una reflexión sobre la actitud que está adoptando “el mundo del arte” frente al problema de los refugiados que recorren con desesperación Europa por cientos de miles y que son retenidos en condiciones infrahumanas por doquier y abusados de las formas más bajas.  Con la excepción de unos pocos valientes, es ésta una actitud pasiva que decepciona y asusta a la vez. Si nos paramos a considerar la magnitud del genocidio que estamos presenciando, la xenofobia galopante que se está generando, la psicosis ante la posibilidad (y la concreción) de atentados terroristas masivos o aislados, vemos sorprendidos qué poco se está haciendo por parte de los colectivos de artistas europeos.  Es de esperar que tan sólo sea porque este colectivo también esté siendo objeto de pánico y desorientación, y que en breve comencemos a ver simposios, llamamientos a concursos de arte u otras manifestaciones destinadas a concienciar al ciudadano frente a este genocidio, cosa que por otra parte debería ser una de las finalidades más dignas del arte, al menos si se está de acuerdo, como yo, con Gilles Deleuze cuando dice: “El arte es lo que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza;” y por supuesto a la xenofobia, que hoy por hoy engloba todas esas barbaries.

Barcelona, 26 de agosto 2016.

Myriam M. Mercader es Filóloga, Docente, Escritora y Poeta Visual.

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