Hablemos de literatura, arte, poesía visual, mail art. Hablemos de Cultura.
Autor: myriammercader
Escritora, ensayista, poeta visual, mail artista.
Estudió en Montevideo, Uruguay y en Miami, U.S.A.
Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona, España
Doctorado de Literatura Inglesa por la U.N.E.D , Madrid, España. mercadermyriam@gmail.com
Poema Visual de Myriam M. Mercader Título: El Aleph de Peralto apropiado
Relato biográfico, homenaje a Francisco Peralto Vicario, enorme editor, poeta y escritor y enamorado de Jorge Luis Borges como quien escribe. M.M.M.
«El mundo está en mi mente. Mi cuerpo está en el mundo» Paul Auster.
«¿Quién serás esta noche en el oscuro sueño, del otro lado de su muro?» Jorge Luis Borges
Hacia la madrugada lo despertó el chillido de algún pájaro y sintió como si lo hubiera arrancado de una vida compleja y ardua que le pesaba en algún lugar de su mente y de su alma, pero que sin embargo no podía recordar en su plenitud.
Francisco sí recordó que había estado leyendo la noche anterior. Las Mil y Una Noches lo había maravillado. Contar para vivir, vivir para contar. En ese círculo infinito uno podía caer preso sin remedio. Libros, hojas, palabras, papel impreso y encuadernado; le gustaba como olían, los mundos mágicos que custodiaban y que podían abrirse para él con un solo gesto. Las palabras habían servido para que Dios creara al mundo “que la luz sea y la luz fue.” Las palabras impresas emanaban un poder, una fuerza y libertad que sólo lograba sentir a veces montado en su bicicleta; en ella el espacio, que se mide con el tiempo, se acortaba; de la misma manera los libros lo transportaban en segundos a miles de kilómetros, en pocas hojas a miles de años de distancia.
Todavía le rondaban estos pensamientos cuando le asustó el reflejo de su rostro en el espejo. No se reconoció. Comprobó con asombro la poblada barba blanca, los ojos cansados, el gesto adulto. Desde siempre había querido soñar un hombre e imponerlo a la realidad. Su corta edad no parecía haber sido obstáculo; supo entonces, como el hombre gris en sus ruinas circulares, que su obligación era el sueño y soñó.
Soñó “la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros corren el incesante albur de cambiarse en otros y que todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira”. Soñó la Biblioteca Total, más aún, soñó la Imprenta Total. Si el libro es palabras, ideas, descripciones, tal vez más importante aún para Francisco, el libro es la sensación en sí: el objeto encuadernado, sus colores, su tacto y su olor. No era, estaba seguro, sólo importante la metáfora: esa curva verbal que traza casi siempre entre dos puntos – espirituales – el camino más breve, ni el ritmo tan siquiera, sino el objeto real que los recoge y los contiene: el objeto ligatorio, llamárase libro o no.
Se sucedieron imágenes de un cuchitril con tres o cuatro comodines viejos y una minerva negra y grasienta situada en la calle Andrés Pérez con la de Johann Gutenberg en 1455; la que se sería la suya en Jaime Serrano con aquellas dos minervas doble folio que solía ver (siempre y cuando la puerta del muelle estuviera abierta), al pasar de la explanada donde formaba las clases, hasta el edificio donde se encontraban las dos aulas de preparatorio.
También resonaron en sus sienes las ideas de Capra: la forma y el sintagma del lenguaje como un todo integrado hasta llegar a la poesía profunda, no tan solo la visual ni la discursiva. El universo de Francisco más que interconectado se le aparecía atemporal y sincrónico. “Matemáticamente un bucle de retroalimentación corresponde a una determinada clase de proceso no-lineal conocido como iteración (del latín iterare, repetir), en el que una función opera reiteradamente sobre sí misma.» lo había dicho Fritjof Capra. Ahora lo entendía en toda su magnitud.
Salió del dormitorio casi sin detenerse a saludar. Debía pasar desapercibido y así lo hizo. Para poder ver, el poeta debe hacerse invisible.
Una vez en la calle, quiso reconocer el barrio de Sants. Hacía calor y faltaban pocos días para el 18 de julio, fecha gloriosa en la que tenía planeado volver a su Málaga natal; ya nada le detenía en Barcelona. Las pocas pesetas que ganaba como aprendiz en la imprenta no eran suficientes ni para ayudar con su hospedaje en casa de sus primos y por otro lado, como foráneo en la Ciudad Condal, no se sentía plenamente aceptado. Había decidido volverse.
En el trayecto de regreso de Barcelona a Málaga, nada menos que en bicicleta, había ido quemando etapas, kilómetros y frustraciones, anhelos y esperanzas, para culminar en la encrucijada que lo llevó a encontrarse por casualidad con su padre Rafael en Madrid. Juntos habían hecho el tramo final hasta Málaga, pero ésta vez en tren y el recuerdo quedaría por siempre en la memoria de ambos.
Dejó la bicicleta y subió los escalones. Margarita lo esperaba con la comida en la mesa. Siempre había sido así, toda una vida; ella había presenciado su bautizo y parecía increíble que no tantos años después fuera a convertirse en la madre de sus hijos y el alma mater que lo ayudara a publicar El Chorro de los Gaitanes – su primer libro. Juntos levantarían su casa en Ciudad Jardín y ella se proclamaría guardiana de su ego-biblioteca: mil quinientos volúmenes editados y de su autoría.
Los días son todos de papel azul bien cortaditos por la misma tijera sobre el agujero inexistente del Cosmos. El empleo en Correos ayuda pero no permite estudiar.
La necesidad de palabras, tinta y papel es una obsesión y toman protagonismo entonces los sobres, el mail art o arte correo y se mezclan así sobres de todas formas y colores con facturas y certificados urgentes de mal agüero.
Las letras y las frases de sus filósofos y escritores admirados le bailan en la mente y recuerda que debe llegar temprano al taller – que sus profesores no perdonan la tardanza. No obstante, se sigue mostrando en desacuerdo con Arquímedes y se niega a aceptarle que se atreviera a conjeturar que los granos de arena del universo (después de contarlos) eran unos 10 elevado a 63, más o menos. Tal vez, piensa Francisco, en un juicio o en el quinto círculo confesaré un día (a mucha honra) que soy desnuda carne de pueblo extasiado y generoso que lucha contra el látigo y la genuflexión.
De nada valdrán las antologías, homenajes, diccionarios y otras publicaciones colectivas: el siglo XXI – lo sabe – lo encontrará marchando tan solo como un testimonio de su tiempo, con la rabiosa necesidad de obligarse a comprender las monstruosidades que se cometen a diario; más sin perder los cimientos de su sangre, asumiendo hasta las últimas gotas, la tradición humanística y cultural en la que ha vivido.
Ritual, Didascalia, Ex Verbis, Selva de Seducciones, El Nudo de la Sierpe… No sabía si eran títulos de obras famosas o conjuros secretos. El chico intentaba entender por qué se empecinaban en rondarle sin descanso la cabeza. Se sintió cansado, no podía abrir los ojos pero quería ver dónde estaba y hacia dónde iba. ¡Amigos! Antonio Romero Hierrezuelo, José Soler Guevara, José Jiménez Soria… Escuchaba sus nombres pero no veía sus rostros. La sensación comenzó a hacérsele intolerable y sintió el miedo del que cae en un abismo oscuro, en un agujero en el tiempo.
Por fin pudo abrir los ojos, oía los latidos enloquecidos de su corazón pero tardó en darse cuenta dónde estaba. Poco a poco reconoció uno a uno los objetos encima de la mesa, levantó la vista y vio su ego-biblioteca. Todos sus libros estaban allí. Buscó el reflejo de su cara en la vitrina con el miedo atroz de reconocerse niño. Pero no fue así. Ahí estaba la barba, ahí las gafas gruesas aún delante de sus ojos cansados. Dudó entre el alivio de sentirse seguro en casa y el miedo de volver a entregarse al sueño y aparecer en algún otro hexámetro. Entonces, no sin humor ni ironía, decidió no darle importancia. Al fin de cuentas y pese a todo, siempre acababa siendo él: fPV.
Que la extrema derecha avanza en Europa al ritmo que crece la xenofobia ya aparece en muchos titulares de periódicos europeos y por supuesto no es ninguna novedad. Es más, diríase que la xenofobia es una lacra que se resiste como el peor de los cánceres a lo largo de las últimas décadas, al punto que el escritor portugués José Saramago se llegó a preguntar:
”¿ Cómo ha sido posible encontrarnos con esta plaga de vuelta, después de haberla creído extinta para siempre, en qué mundo terrible estamos finalmente viviendo, cuando tanto habíamos creído haber progresado en la cultura, civilización, derechos humanos y otras prebendas..?»
Algunos filósofos e intelectuales comprometidos de hoy han querido dar a conocer sus pareceres. Tal es el caso de la investigadora canadiense Naomi Klein que se refiere a la crisis de los refugiados como una consecuencia más de la «ideología tóxica del fundamentalismo de mercado». «Nos decimos a nosotros mismos que tal vez los refugiados son peligrosos. Pero realmente somos parte de un sistema que está haciendo lo mismo (la misma cosa de siempre), negando la humanidad de los demás y, con esa humanidad, sus derechos humanos completos, evitando compartir nuestra riqueza por ilícita que sea».
El lingüista y filósofo estadounidense Noah Chomsky escribe «La gobernanza de la UE resulta eficiente para imponer medidas severas de austeridad para devastar a los países más pobres y beneficiar a los bancos del norte. Pero se ha roto casi por completo cuando ha intentado tomar las riendas de esta catástrofe humanitaria», que compara el acuerdo entre la UE y Turquía con Estados Unidos y México. «Europa intenta inducir a Turquía a mantener las miserias alejadas de sus fronteras, del mismo modo que Estados Unidos hace presionando a México».
Peter Singer, filósofo australiano de origen judío, que dedicó a los migrantes y refugiados un capítulo en su Ética práctica (1995) carga contra «los cabezas huecas» que abogan por un mundo con fronteras abiertas y mantiene la tesis de que algunos argumentos «ignoran la tendencia a la xenofobia de los seres humanos, evidenciada con toda la claridad con el surgimiento de partidos de extrema derecha en Europa».
Los hechos corroboran su teoría; (aunque yo no iría tan lejos como llamar “cabezas huecas” a los que abogan por un mundo sin fronteras) hace unos días un grupo de neonazis hirió a treinta y un policías alemanes al intentar bloquear el paso de autobuses con refugiados. Son imágenes que a nuestros abuelos recordarían las brigadas de camisas marrones de Hitler. Los partidarios del ISIS matan a cristianos cuyas casas fueron marcadas con la inicial de nazarenos en toda Siria, los israelíes a los palestinos y los rusos a los ucranianos y en toda Europa el ciudadano de a pie se siente cada vez más amenazado por la inmigración que a su juicio provoca recortes en los servicios básicos y aumenta la inseguridad. La xenofobia no es más que un resultado lógico a tanta barbarie, si tenemos en cuenta el precario estado de la conciencia colectiva en gran parte de la población europea. La extrema derecha, sin vacilación, toma buena nota y se frota las manos al tiempo que prepara sus estrategias para vencer en las próximas elecciones, no importa en qué rincón de Europa desde Suecia hasta Grecia, España o Portugal.
Las causas de los comportamientos racistas y xenófobos son múltiples, pero básicamente la historia, la religión y el desarrollo de las sociedades occidentales son el germen de este fenómeno. Y, como si ello no fuera suficiente, en estos últimos cinco años el conflicto de Siria y los cientos de miles de refugiados de distintas regiones amenazadas por el ISIS, DAESH, o cualquiera otra subdivisión y sus “aliados occidentales” – me refiero a los que les venden armas, o comercian con el petróleo que pasa por sus manos – no ayudan en absoluto a mitigar el desasosiego.
Los prejuicios históricos, lingüísticos, religiosos, culturales, e incluso nacionales para justificar la separación total y obligatoria entre diferentes grupos étnicos, con el fin de no perder la identidad propia avivan la xenofobia, que combinada con el poder económico, social y político rechaza y excluye a los extranjeros e inmigrantes en la medida que ve en ellos competidores por los recursos existenciales. A menudo los medios de comunicación insisten en las diferencias culturales, presentando las costumbres y los actos culturales ajenos como cosas raras y sorprendentes. De esa manera también se fomenta hostilidad, se impulsa la xenofobia contra los extranjeros, (africanos, asiáticos o latinoamericanos), y se potencia la exclusión y el rechazo. La aparición de los refugiados de Siria, Afganistán, y diversos países de las zonas de conflicto no han hecho más que aumentar la psicosis frente a atentados como los acontecidos en estos últimos días en Francia, Alemania, o Bélgica.
Qué hacer para mitigar ésta desesperada y abominable situación, es la clave que nos debe preocupar de forma urgente en la sociedad, ya que el sistema global económico y político parece algo mucho más complejo de cambiar a corto o medio plazo. La solución – en el sentir más extendido entre de la masa social pensante europea – pasa por la educación. La educación ha de orientarse hacia el fomento de la interdependencia y la cooperación entre los pueblos para favorecer la universalidad, el reconocimiento recíproco de las culturas y una síntesis sociocultural nueva. Dicho de otra manera, es preciso promover la idea de la diversidad cultural, la igual validez de todas las culturas, el interés por otras formas de ver el mundo como fuente de enriquecimiento personal y social y la presentación de la sociedad multicultural como la sociedad del futuro (Gabino y Escribano, 1990).
La educación intercultural y multicultural tiene como motivación principal la lucha contra la discriminación y la desigualdad bajo todas sus formas. El interculturalismo es un proyecto pedagógico cuyo objetivo último es la plena integración social de las minorías étnicas y la eliminación de toda fuente de discriminación. Ésta trata de lograr una convivencia armónica y estable entre culturas distintas y parte del postulado de que una auténtica comunicación intercultural solo es posible sobre las bases de la igualdad, la no-discriminación y el respeto a la diversidad. La educación debe dirigirse entonces a todos los niños, desde su más tierna infancia, colocándolos en las mismas condiciones, y a perseguir para todos los mismos objetivos finales.
Como instrumento de integración social, la educación intercultural debe insistir tanto para las mayorías como para las minorías, en la aceptación de la alteridad (condición del otro) y en la urgencia de aprender a convivir con la diferencia. El valor de la tolerancia debe convertirse en el principio que inspire los programas de educación intercultural. Una vez implementada la educación intercultural – cosa harto compleja y tema de otro larguísimo estudio, la cultura es el meollo de la cuestión. Para que el desarrollo sostenible se haga realidad no basta cualquier desarrollo científico ni educativo de las personas y de los pueblos. La viabilidad de todo ello depende de las culturas, pues ni el desarrollo, ni la ciencia, ni la tecnología ni incluso, la educación se producen en el vacío. Con carácter general la experiencia internacional muestra el papel clave de la cultura en cualquier proyecto de desarrollo. Las mismas ideas y proyectos pueden fructificar en un lugar y ser estériles en otro; cosa que se ha visto a lo largo y ancho de América Latina, por ejemplo. Como decía Néstor G. Canclini: «La heterogeneidad cultural no es un obstáculo, sino un dato básico a tener en cuenta en cualquier programa de desarrollo e integración […] muchas ramas de la economía latinoamericana no pueden desarrollarse sin la participación de los treinta millones de indígenas que viven en la región, con territorios diferenciados, lenguas propias y hábitos de trabajo y de consumo particulares». El mismo criterio se puede trasladar al problema de integración en el resto del mundo, máxime bajo la amenaza permanente del terrorismo islámico radical y en estos últimos días ante la advertencia desde los gobiernos como el alemán (creando psicosis) al aconsejar abastecerse para días ante la amenaza de atentados o guerra inminente.
Para terminar, me gustaría lanzar una reflexión sobre la actitud que está adoptando “el mundo del arte” frente al problema de los refugiados que recorren con desesperación Europa por cientos de miles y que son retenidos en condiciones infrahumanas por doquier y abusados de las formas más bajas. Con la excepción de unos pocos valientes, es ésta una actitud pasiva que decepciona y asusta a la vez. Si nos paramos a considerar la magnitud del genocidio que estamos presenciando, la xenofobia galopante que se está generando, la psicosis ante la posibilidad (y la concreción) de atentados terroristas masivos o aislados, vemos sorprendidos qué poco se está haciendo por parte de los colectivos de artistas europeos. Es de esperar que tan sólo sea porque este colectivo también esté siendo objeto de pánico y desorientación, y que en breve comencemos a ver simposios, llamamientos a concursos de arte u otras manifestaciones destinadas a concienciar al ciudadano frente a este genocidio, cosa que por otra parte debería ser una de las finalidades más dignas del arte, al menos si se está de acuerdo, como yo, con Gilles Deleuze cuando dice: “El arte es lo que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza;” y por supuesto a la xenofobia, que hoy por hoy engloba todas esas barbaries.
Barcelona, 26 de agosto 2016.
Myriam M. Mercader es Filóloga, Docente, Escritora y Poeta Visual.
Algunos otros Poemas Visuales relacionados con el tema:
La Baraja Poética es una colección editada por la editorial Babilonia de Navarrés. Su director Francisco Pérez Belda creó esta pequeña colección en formato de baraja – con todos sus cartas y palos – para mostrar poemas visuales de una selección de artistas visuales españoles, a cada uno de los cuales asignó una baraja. Tuve el honor de ser una de ellos con el Nueve de Oros.
Estas son mis colaboraciones.
Amor
Almaaaaa
Humo, hoguera…Exterminio
(Nota para interpretar «Exterminio» . En catalán niu significa nido)
Abajo instantáneas de la colección y de mi baraja.
Para aquellos que no estén habituados al término Poema Visual, hay que decir que las definiciones pueden variar con cada persona. Para mí el poema visual es una imagen – acompañada o no de letras – que provoca en el espectador la necesidad de interpretación y por lo tanto permite la interacción con el poema. La interacción con cualquier obra, creo es lo básico de cualquier forma artística.
Abajo podrán ver unos cuantos poemas visuales que creé especialmente con motivo de exposiciones tanto en Tarragona, Cataluña y en Italia, así como colaboraciones para convocatorias de Arte Correo. para intentar concienciar sobre esta espantosa realidad que estamos viviendo y que degrada lamentablemente al ser humano.
La gaviota, posada en la proa, se mecía junto con la barca, varada en la orilla, al ritmo de la marea.
Tendida sobre la roca más alta, la mujer leía su libro, mientras el niño jugaba con su perro, un poco más lejos, sobre la arena.
-!Ahí va la pelota! !Cógela! !vamos, ya la tienes! Eso es, buen chico. Aquí, dámela…
Los ladridos del perro festejaban su triunfo mientras corría, meneando la cola, al encuentro del niño. La madre levantó la vista del libro y los miró jugar, sonriendo. Jugaban por una orilla cubierta de finas conchas de colores. Iban y venían detrás de la pelota mientras risas, ladridos y gritos se apagaban o hacían más fuertes columpiados por la distancia y la brisa marina. Después de un rato, cansados y acalorados, ambos se acercaron hasta la roca y el niño preguntó:
¿Nos podemos bañar mamá? Tenemos mucho calor…
La mujer buscó el reloj en el bolso y miró la hora.
–Está bien, pero sólo un ratito, ya casi son la una, y todavía tengo la comida por preparar. Debemos irnos en seguida.
–Bien! Te prometo que salimos en seguida mamá. ! Vamos!- le dijo al perro- y ambos corrieron hacia la orilla.
–¡Con cuidado! – aún gritó la madre, antes de volver a la página interrumpida.
Poco después los ladridos histéricos del perro la apartaron una vez más de su lectura. Los buscó con la mirada entre las olas. Los ladridos eran cada vez más seguidos y estridentes. Fue incapaz de ver a su hijo. El perro desde la orilla, no se daba por vencido. El mar decidido a ignorarlo, brillaba orgulloso con su tesoro. Se detuvo el aire, el movimiento de las olas. La brisa se trocó en silencio. Los brazos de la madre abrazaron el vacío. Sólo el perro ladraba y ladraba, cada vez más fuerte, en medio de aquel silencio desesperante. El sol de la una seguía su ruta en el azul del cielo.
Marcos se revolvió angustiado sin lograr abrir del todo los ojos. Por fin se incorporó de un salto y miró a su alrededor. Rainer le ladraba contento invitándolo a que le lanzara el palo. El sol estaba alto y no había nubes. Tenía la piel ardiendo. Sin lugar a dudas se había dormido. El sueño había sido espantoso y unas garras invisibles le aprisionaban las entrañas. Sintió alivio al mirar hacia el mar, viéndolo lleno de calidez y colorido en su inocente vaivén. Siempre que se sentía hastiado de la incongruencia irritante de la vida, hallaba la paz frente a aquel mar, con el cual se sentía hermanado. Un alivio que fuera solo un sueño. El olor del mar le penetraba los poros y en sus ojos resplandecían destellos escapados de alguna hoguera lejana; destellos que humeaban en medio del ruido del agua. Imaginó un buque, avanzando lentamente por un océano de fantasía. Se deleitó con la ilusión, cerró por un momento los ojos. Cuando los abrió nuevamente, habían pasado unos minutos y se había levantado una ligera brisa. Su rolex marcaba la una. Recogió sus cosas y le silbó a Rainer para que lo siguiera. Caminaba por la orilla y el agua le bañaba los tobillos. Rainer olfateaba de a ratos, a pesar del disgusto de su amo, alguno de esos exquisitos bocados que la resaca suele esconder en su seno. La brisa se iba convirtiendo en un viento casi frío que despeinaba la cabeza de Marcos al tiempo que hacía remolinos con la arena. Un montón de algas secas y papeles viejos remontó el aire, y vino a chocar con las rodillas del hombre. El viento soplaba de frente y un par de papeles se prendieron a sus piernas, abrazándolas. Uno, un trozo de periódico manchado de alquitrán, siguió su vuelo. El otro, arrugado, se empecinaba. Marcos incapaz de resistirse ante los misterios de manuscrito, lo escudriñó. Era lo que quedaba de una hoja de cuaderno amarillenta por el sol y el agua salada. La tinta estaba desleída y un poco corrida, pero aún pudo leer los versos:
A veces cuando el viento sopla fuerte y el mar enfurecido se remueve regreso hasta ti y me conmueve tu esfímero aletear, tu frágil suerte.
De mi mano solías detenerte a repetir tus años: sólo nueve. Varada ya tu barca, el mar la mueve y yo la miro cuando quiero verte.
Aún cuenta de vos esta gaviota que en verano, justo hacia la una, te ve corriendo a la pelota.
Debo confesarte hijo que en tu cuna muy pronto ha de reír otra carota haz que en ella también juegue la luna.
Un frio seco le recorrió cada punto del cuerpo, y una súbita ingravidez se apoderó progresivamente de Marcos, hasta dejarlo como suspendido, sin puntos de referencia. En un postrer intento por recuperarse, comenzó a leer una vez más el trozo de papel que seguía inquietantemente apresado entre sus dedos.
La gaviota posada en la proa, se mecía junto con la barca, varada en la orilla, al ritmo de la marea.
Michael D. Sollars de Southern Texas University es el editor de World Novel 1900 to the Present dentro de la colección Facts on File Library World Literature. Sollars solicitó mi colaboración sobre Juan Carlos Onetti que aquí podéis leer en inglés por supuesto, y con un número limitado de palabras para poder ser incluido. Como resumen sobre Onetti puede ser de interés.
Onetti, Juan Carlos (1909 – 1994). One of the best novelists in the Spanish language in the last century, Onetti advocated for a new Latin American literature so far back as the 1930s from the pages of Marcha, the prestigious Uruguayan weekly magazine he edited. He felt that the regionalism and social realism existent those years lacked originality and he urged for a new breath of air. His preaching went further and materialized in 1939 when he published in Montevideo his first novel called El Pozo (The Pit, 1991) and which brought to life his first solitary character, a forty-year-old writer, who frees himself from his existential anguish by writing a dream: the dream of the log cabin This novel already hid the germ of what would later become some of Onetti’s best literary oeuvre. For the first time in Uruguayan – and we could adventure Latin American – literature the micro-cosmos of “a small and timid man” becomes universal. It is within La Vida Breve, 1950 (A Brief Life, 1976), however, that Onetti creates his personal universe, another possible world (to borrow Leibniz’ term) in much the same way William Faulkner created Yoknapatawpha, and which enables him and his characters to live in a place at a time both imaginary and real. Santa María is not just an imaginary city but a condensed geography, a syncretic enclave and filtrated social milieu representing the rioplatense.
The 1st of July, 1909, Juan Carlos Onetti Borges was born in Montevideo (Uruguay). Little we know about his first twenty years of life. Onetti never said much about his youth because, as he once explained, to narrate your own childhood is like trying to tell your dreams. He had an older brother (Raúl) and a younger sister (Raquel) He said about his parents they had been in love and he recalls being, as a child, a great liar; he practised oral literature with his friends and invented fantastic characters he would swear were real. He inherited from his earlier years a sensation that never left him: the distress of discovering people inevitably had to die. He never completed his secondary studies and had to work in a number of odd-jobs until, like many of his fellow countrymen, decided to cross the River Plate and settle in Buenos Aires for two long intervals (1930-1939 and 1941-1955) hoping to meet better opportunities. He married four times and had two children: Jorge by his first wife María Amalia Onetti – also his cousin – and Isabel María by his third wife Elizabeth M. Pekelharing. Jorge, himself a writer, carries the burden of the family’s surnames: Onetti (twice) and Borges. In 1955 he marries his fourth wife Dorotea Muhr, a Uruguayan girl of German origin. She will live with him in Montevideo and Madrid until his death.
It was while working as a journalist in Buenos Aires during the second period that he became homesick for Montevideo (he could not return because of Peron’s government) and felt the need to create Santa María, a place where he could escape to and find some kind of communication and understanding. Juan María Brausen – another desperate and lonely character – invents in La Vida Breve the city and its first inhabitant as the storyline for a film that would never be shot – Onetti had himself been a film reviewer while in Buenos Aires. The novel is in Onetti’s opinion his most interesting one, as it starts the Santa María saga and pretends to go deeper into the human essence than any other of his novels. The protagonist undergoes two parallel transformations. On the one hand he invents an alter ego named Arce who will transcend his own room and dull life to intrude into the room next door owned by a prostitute and, like a perfect Mr Hyde, become another. As Arce he could assume to be first just an occasional lover and finally the prostitute’s pimp. On the other hand, Brausen/ God will little by little build Santa María up and model it into a universe capable of becoming so much his own that he ends up absorbing the personality of Diaz Grey, the protagonist of his story. Brausen beautifully interpolates his creation into the novel’s ‘reality’ in a play of embedded dreams. Both for his characters and for Onetti the salvation through writing will be the only destiny capable of rescuing them from disenchantment.
Santa María, though imaginary, can be located somewhere in the Uruguayan coast of the River Plate by a Swiss settlement and a small town called Rosario – places which actually exist on both margins of the river as if duplicated – at more or less the same distance from Buenos Aires and Montevideo. Many of the Sanmarians are Swiss origin, other are Spanish, German or English. They are a mixture: half old continent and half new world but with a tiresome existence or anguished desperation which estranges them from their fellow citizens; probably the product of a new urban society which had very soon grown old. The stereotype could be traced among many Uruguayans who persisted in preserving a progressivism which the country’s economy could no longer support and hence their frustration.
El Astillero, 1961 (The Shipyard, 1968) and Juntacadáveres, 1964 (The Body snatcher, 1968) are considered to be his best novels. Several scholars have found in them a satirical and metafictional aspect that anticipates the later emergence of metafictional or fantastic literature in South America. One must not forget his exceptional short stories or his nouvelle Los Adioses, 1954(Goodbyes and Other Stories, 1990) where he excels in the techniques of point of view and ambiguity honouring the best Henry James.
Much of what Onetti published in Marcha was under pseudonym as were some of his hard-boiled short stories. Despite being frequently second or third in literary contests, quite a number of intellectuals and writers, among them Roberto Arlt, very soon read his work and praised it broadly. He was influenced mainly by North American and European literature; he acknowledged his debt to Hemmingway, Faulkner and Henry James and to playwrights like Tennessee Williams and Saul Beckett but we can definitely identify the influence of Louis-Ferdinand Céline in his harsh, naked prose and marked criticism of society. He has been considered extremely sceptical and pessimistic but he always managed to highlight – by contrast – some kind of subtle tenderness in most of his characters.
His acclaimed success came first with his country’s National Literary Award in 1960 and finally with the Spanish Cervantes Award in 1980. He was also honoured with many other less prestigious prizes but it was the Cervantes the one to enhance the re-edition of all of his works and make him known worldwide. He missed, as many good writers have, the Nobel Prize despite he was nominated for it.
He had exiled to Madrid in 1974 the same way Brausen had settled in his Santa María, looking for a place where he could be freed from inanity. Onetti had been imprisoned by the military government in Uruguay because of his sound criticism though with the excuse of awarding, as member of a literary jury, first prize to a story they considered pornographic. This persecution made him leave Montevideo but did not affect his literary credo: his only commitment was with himself, he wrote for the sole enjoyment of the work well done. Writing was his pleasure but also his fate. He died in Madrid on May 30th, 1994 without ever returning to Montevideo.
UN SIMPOSIO ARTÍSTICO SULL’ AMICIZIA / REPORTAJE DE MYRIAM MURIEL MERCADER
El Simposio L’Arte in una Stanza. Un Simposio Artístico sull’ Amiciziaorganizado por el Laboratorio di Cromatografía y el Osservatorio Figurale de Milano los pasados días 5 al 10 de abril, donde participaron artistas de varios países de América y de Europa fue mucho más que un Simposio de Arte, fueron unos días llenos de magia e inspiración, me atrevo a asegurar, para todos los que tuvimos la suerte de participar en él y donde la Amistad como su nombre indica, resultó ser la gran protagonista.
DOCUMENTACIÓN ANTERIOR:
Artistas participantes en el Simposio
Para comenzar el espacio del Atelier compartido por el Laboratorio di Cromatografía y el Osservatorio Figurale , así como la hospitalidad de Claudio Jaccarino y Anna Lisa Guarino resultó un marco artístico que nos trasladó a una dimensión literario-pictórica muy especial donde los Libros de Artista, las Acuarelas y las sesiones de diseño con excelentes modelos – que no solo se limitaban a posar sino casi a protagonizar escenas teatrales – realmente nos sedujo y enriqueció de manera extraordinaria.
Más no todo se limitaría al Atelier y a sus sorpresas en forma de libros de artistas que colgaban de sus techos, espejos que multiplicaban las obras, olores y colores de pinturas y texturas diversas, sino que el segundo día de Simposio nos llevaría al Puente de los Artistas de Milano donde durante toda la jornada Claudio Jaccarino y César Reglero se adueñaron de sus paredes para imprimir en ellos alfabetos y escrituras mágicas que hacían que el público que recorría el puente se detuviera atraído por las impresiones que les provocaba y quisiera interactuar con los artistas.
El resto de los días además de las charlas de Arte, Poesía Visual, Acuarela y Acrílico a cargo de los participantes, Claudio Jaccarino nos tenía reservado un maravilloso intercambio artístico en la forma de Libros de Artista a Cuatro Manos. Un diálogo entre artistas que se plasmó en la confección conjunta de libros dibujados, pintados o escritos por los participantes y que fueron repartidos entre nosotros como recuerdo de estas jornadas.
Myriam Mercader dió una charla sobre Poesia Visual y entre los participantes se creó un debate de qué es lo que significaba la Poesía Visual para cada uno de los artistas participantes. Muchos de ellos pintores o dibujantes y no Poetas Visuales.
Se comenzó dando algunas explicaciones sobre el concepto de poesía visual así como dando algunos ejemplos de poemas visuales para que los asistentes pudieran dar su propia visión. Para ayudar en esta tarea compleja, ya que pocos son los creativos que se ponen de acuerdo en su definición, se distribuyo entre los asistente algunos conceptos elaborados por creativos especializados en esta materia.
Estas de nociones, elaboradas algunas veces de manera metafórica, otras como greguerías y, la menos, de manera técnica, dieron pie a un interesante debate en torno a los limites y las posibilidades de un género experimental que muchas veces entronca con un concepto multidisciplinar.
Posteriormente se pasó a hacer una reseña desde el S. III a. de C. pasando por los griegos época carolingia y los famosos Carmina Figurata, hasta llegar a los caligramas der Apollineire. Por esa época otros movimientos como el surrealismo, dadaísmo y futurismo, catapultaron la idea de la búsqueda de la libertad en el arte y la poesía, buscando lo aleatorio y huyendo de lo rígido, provocando en el espectador sensaciones diversas y un concepto más amplio de la denominada “escritura en libertad”.
También se habló de la analogía sonora, fonética o semiótica, dejando espacio para la poesía letrista y concreta. Tampoco podía faltar el concepto de arte total por cuanto la poesía visual y experimental también trabaja en el terreno de el arte acción, el poema objeto, poema transitable, ciberpoesía,etc.
Un tema controvertido fue el tratamiento que da la publicidad a la poesía visual, enmarcándose en un ámbito donde no se busca la participación del receptor libre y directa. Por el contrario, se dirige su atención hacia el valor concreto del consumo, restándole con ello el valor esencia del poema que consiste en transmitir emociones y sensaciones dentro del descubrimiento conjunto del espectador y el artista.
El variopinto barrio de Isola, donde se sitúa el Atelier, es un lugar que reúne al Milano de décadas pasadas con el Milano moderno del siglo XXI, con edificios emblemáticos tales como el Bosque Vertical, el Edificio de la Memoria, o el Google Italia, así como decenas de bares, restaurantes, pubs de música en vivo y discotecas para los jóvenes, todo ello en un marco mágico de fuentes de colores que iluminan la noche milanesa.
En muchos de estos sitios de ocio y gastronomía nos encontramos expuestas las obras de artistas participantes como Isabel Jover, César Reglero o el mismo Claudio Jaccarino que nos convidó a la inauguración de su última colección de cuadros en un Ristorante muy especial donde Massimiliano Masa nos obsequió retratos a la acuarela de algunos de nosotros pintados en el momento, mientras admirábamos los cuadros de Claudio.
Obra de Claudio Jaccarino
La ciudad de Milano aún nos reservaba otra maravillosa experiencia, nada más ni nada menos que el más espectacular museo a cielo abierto del mundo: Il Cimitero Monumentale di Milano. La Sra. Carla de Bernardi de la Associazione Amici del Monumentale di Milano, fue nuestra particular guía por el ingente número de obras de arte a cargo de los mejores artistas que desde 1866 erigieron los mausoleos de los más relevantes personajes de Milano.
Detalle del Cementerio de Milan
Cuando tanta actividad y emociones ya parecían que no podrían superarse, nos esperaba un paseo por El Lago Mayor al norte de Milano, a tan solo tres kilómetros de Suiza. Por cortesía de Savi Arbora – Presidente de la Asociación de Artistas del Puente de los Artistas – fuimos invitados a recorrer uno de los pueblecitos más encantadores a orillas del lago: Maccagno. El Alcalde de Maccagno, el Sr. Fabio Passera, es un entusiasta del Arte y junto con Savi Arbora pretende fomentar la presencia de artistas que vivan y trabajen en el centro medieval de este pintoresco emplazamiento con vistas bucólicas hacia el lago. Maccagno ya cuenta con un Museo de Arte Contemporáneo construido sobre las aguas, un Auditorio y una Casa de los Colores dedicada a que los jóvenes se introduzcan en la escultura en arcilla, la cual producen y exponen en distintos lugares del pueblo. Todo ello lo convierte en un pueblo totalmente atípico para su tamaño y emplazamiento entre los Alpes.
Y el tiempo se precipitó hasta alcanzar la última Cena Conviviale da Claudio, como figura en el programa del Simposio Artístico Sull’Amicizia. Ahí fue protagonista la simpatía y tranquila sabiduría de Teresa Ricco quien nos animó a que realizáramos una acción gastronómica para la cual dispusimos de diversos manjares de colores y formas distintas que nos ayudarían a crear un plato de artista que estuviera a la altura del simposio. Lo hicimos con mucha alegría y esmero, y después de los postres, a instancias de Janet Jaccarino, construimos torres de madera en un juego zen que nos atrapó en un clima de competición y suspense hasta bien entrada la medianoche.
La artista Anna Lui en el Puente de los Artistas de Milano
Cuando llegó la hora de despedirse, sentimos que dejábamos atrás un cúmulo de amigos que no solo nos abrieron las puertas de su casa y de su arte, sino que compartieron con nosotros la misma emoción frente al hecho artístico y que nos enseñaron mucho, incluido su inagotable entusiasmo por nuevo proyectos. Son estos proyectos de futuro, como el hermanamiento del Puente de los Artistas de Milano con otro en Tarragona, así como en diversas ciudades más a lo largo y ancho del globo, lo que nos dio ánimos para que la partida no resultara el adiós un tanto nostálgico de lo que se acaba, sino la entusiasta esperanza de un futuro de cooperación, amistad e intercambio artístico que siga adelante sin respetar mares ni fronteras.
El propósito de este artículo es el análisis del uso por parte de James de lo que se ha llamado ‘ambigüedad moral’ teniendo como punto de partida su obra The Pupil. Sin embargo, ya que esta característica narrativa no es exclusiva de esta obra, también se anotarán algunos paralelismos con otras de sus obras como The Aspern Papers, The Turn of the Screw, The Wings of the Dove, o The Spoils of Poynton por citar alguna
En términos generales podemos afirmar que James
recurre a la ambigüedad moral para producir en nosotros justamente la
advertencia de lo moral y por consiguiente la necesidad de una reacción del
lector estableciendo en la vida, que no es otro que el universo de la novela,
una moralidad clara e inequívoca a riesgo que de no ser así se produzca como en
The Pupil un desenlace fatal. Y es que para James, ambos mundos se
pisan, la vida es arte pues el arte es una impresión directa de la vida. El lector así, mediante su azoramiento frente
a lo ambiguo en un tema tan trascendente, no podrá más que reflexionar y a
adoptar una posición moral en relación con la anécdota.
The Pupil nos desvela el terrible drama de un niño-adolescente que sufre el desamparo moral de su familia (aunque de una manera más que sutil) y que tras un largo deambular compartiendo experiencias con su tutor cree encontrar en él ese asidero moral que le es tan necesario. Pero, y aquí la maestría del autor, el tutor también ha sufrido en el proceso de concienciación de lo moral, también tiene sus dudas, ha sido engañado, ha vivido su propio descenso a los infiernos y termina por provocar la tragedia. No es capaz de tomar una decisión inequívoca, de hacer que prevalezca lo moral, de renunciar a sí mismo en aras de su pupilo.
James estuvo siempre muy preocupado por la
conciencia moral que debe yacer bajo toda obra literaria. En palabras de Harold Beaver lo que James más valoraba era ‘refinement’,
‘awareness’ y ‘conscious moral purpose’ ….o como más tarde concluye en el
mismo estudio ‘It is moral awareness – the Arnoldian*
appeal to the ‘amount of life felt’ – to which James always returned, whether
(at its thinnest) in Hawthorne or (at its fullest) in Elliot.[1]
Es ésta una de sus mejores historias de duración
media, llamadas también tales, que
escribió a la edad de cuarenta y siete años cuando estaba muy arriba en su
propia escala de excelencia como escritor. Sin lugar a dudas, The Pupil nos ofrece todos
los ingredientes jamesianos , por nombrar algunos :
temas como el de la renunciación (aunque tratado más por su ausencia que por su
existencia), o la interacción inociencia-corrupción; y técnicas narrativas tan
suyas como la del narrador-observador con punto de vista limitado, el foreshadowing, o la que especialmente
nos interesa en este escrito : la ambigüedad.
La primera parte de este trabajo analizará estos dos
aspectos : la visión moral de James y las técnicas de las que se vale en The Pupil para producir en nosotros ese
grado de conciencia de lo moral.
La segunda parte del trabajo está dedicada al
análisis textual propiamente dicho de The
Pupil, para detectar así los casos de ambigüedad moral manifiesta entre sus
líneas y poder valorar el proceso de revelación por el cual James guía a sus
lectores, hasta la concienciación final.
La Tercera parte, intentará abordar esa curiosa
inclinación que tuvo Henry James de utilizar personajes muy jóvenes, sobre todo
en el período al que esta obra pertenece, para resaltar, aún más si cabe, el
contraste corrupción-inocencia muy presente en sus obras. Esta fase – también
llamada de Los Niños Inocentes – en la
literatura de James surge, curiosamente, muy cercana a la debacle teatral que
nuestro autor había sufrido. Analizaremos en esta sección – someramente- también pues, como su experiencia teatral
influyó en su forma literaria, lo que se puede advertir en The Pupil.
Finalmente la Cuarta Parte trata de un tema muy
ligado a la Ambigüedad Moral y que surge recurrentemente en la obra de James :
el dinero, o muchas veces como en el caso de The Aspern Papers o The
Spoils of Poynton materializado en
otras formas de manifiesto valor si no en dinero propiamente dicho. El dinero tendrá
su papel primordial en The Pupil donde aparecerá como un tema casi tabú
por lo innombrable aunque siempre subyacente a esta ambigüedad moral que
estamos tratando.
James escribió The Pupil en 1890, comenzando
con ella – casi como preámbulo – lo que se ha llamado, como comentamos
anteriormente, su Fase de Niños Inocentes que luego completaría con obras como What Maisie Knew (1897), The Turn of the Screw (1898), In the Cage (1898) o The Awkward Age (1899). En todas ellas niños inocentes experimentarán
distintos grados de agravios que terminarán produciendo en ellos efectos
devastadores y que irán desde la imposibilidad de madurar a su ritmo o la
pérdida de la inocencia como es el caso de Maisie hasta la propia muerte como
le sucede a nuestro Morgan en The Pupil o a Miles en The Turn of the
Screw.
PARTE I
VISIÓN MORAL EN HENRY JAMES Y TÉCNICAS QUE EMPLEA PARA SU CONCRECIÓN EN LA HISTORIA
Visión moral
Como ya se ha anotado en la Introducción haciéndonos
eco de las palabras de Harold Beaver. ‘It is moral
awareness to which James always returns’ . ‘Moral awareness’ o
conciencia moral, tal vez mejor expresado como la energía moral que impregna y
recorre toda obra, es de vital importancia para Henry James. En The Art of Fiction le debate al Sr.
Besant su somera alusión al ‘conscious moral purpose’ de la novela:
‘This
branch of the subject is of immense importance, and Mr. Besant’s few words
point to considerations of the widest reach, not to be lightly disposed of. …It
is a question surrounded with difficulties, as witness the very first that
meets us, in the form of a definite question, on the threshold. Vagueness, in
such a discussion, is fatal, and what is the meaning of your morality and your
moral purpose?’ [2]
Queda claro que James valoraba inmensamente el
propósito moral consciente del escritor y la dificultad de definición
intrínseca de lo moral – tanto en lo estrictamente literario como en la vida –
. Las formas en que nos alerta hacia este tema en casi todas sus obras son variadas
pero siempre certeras y, por sobre todo
apuntan a que la idea de moralidad no puede ser vaga : ‘vagueness is fatal’.
Él, al igual que muchos otros, entre los que
podríamos citar a Whistler§ o
Wilde¨,
se debatió en el intento de calificar a la vida y al arte, concluyendo que son
una misma cosa. No existe el arte fuera de la vida ni la vida sin arte. La novela para James no
es otra cosa que lo que definió – también en su magistral The Art
of Fiction – como ‘ a personal, a direct impression of life’. Pero esta
impresión de vida conlleva, sin lugar a dudas, como inseparable del hombre : su
conciencia moral. El arte trasciende la pura forma, los problemas de ejecución
y hasta de documentación (por lo que cuestionó a Zola durante mucho tiempo). El
arte es algo más, dijimos que es vida. Sin embargo esta vida para ser auténtica
para poder ser arte debe ser vivida en su plenitud, sintiéndola a la manera
arnoldiana – the amount of life felt-
dándole un significado, en definitiva solo puede considerarse como tal si posee
un trasfondo moral.
A James se le ha criticado, como lo hizo Frank Moore
Colby, que sus personajes no tienen cuerpo. Sin embargo el lector de James sabe
que lo que al autor le importa es la conciencia humana y que tal vez si hubiese
tratado con más detenimiento lo corporal – lo material – Henry James podría haberse alejado de lo que
verdaderamente le importaba.
Por esta razón cuando tratamos con escritores como
Shakespeare o James, preocupados por la mente humana y sus cuestionamientos,
inmediatamente surgirá la pregunta de cuál era sus visión moral. Ya hemos
comentado que la visión moral de James la encontramos en textos explícitos como
The Art of Fiction, sin embargo,
la evidencia que nos dejan sus obras es aún más importante.
Cualquier análisis que hagamos acerca de los
elementos morales que surcan la obra de James tendrá que basarse en lo que
podríamos llamar actos o elecciones morales de sus personajes. A saber, la
decisión de Isabel Archer de volver con su marido, la decisión de Stretcher de
volver a América, la decisión de Newman de renunciar a su venganza sobre los
Bellegarde o la decisión de Pemberton, en la obra que estamos estudiando, ésa
que en realidad nunca tendrá que tomar pues Morgan no le dará tiempo,
presintiendo de antemano lo que su tutor decidirá. The Pupil nos ofrece
uno de los casos de elección moral más ambiguos al punto que no sabremos nunca
con certeza cual ésta hubiese sido.
Los protagonistas de James tienen, sin lugar a
dudas, posiciones morales muy personales y profundamente sentidas y por otro
lado son consecuentes con su personalidad. Nunca tendrán actitudes que no se
condigan con sus “personajes”. En su ficción Henry James creó un mundo de
conciencia moral donde todo acto moral es relevante e importante aunque no por
ello seguirá los cánones dogmáticos. Y si bien la vida en sí no es fuente
directa de moralidad, sí nos provee de las condiciones en medio de las cuales
las elecciones morales se deben tomar.
En este aspecto la obra de James está ligada a la realidad. De ahí la
famosa frase de James que hemos mencionado antes y que viene a decir que el
sentido moral de la obra de arte depende totalmente de la “cantidad de vida
sentida” (the amount of life felt) que haya intervenido en su producción.
Un tema a debatir es si la visión moral de James es
pues la que se deduce del devenir de sus historias y del hacer de sus
personajes. ¿Creía James que el hombre es libre de decidir o por el contrario
es víctima de un determinismo más poderoso que su voluntad?
Si nos fijamos en algunos de sus pasajes como en el
caso de The Ambassadors cuanto Strether le aconseja a Litlle Bilham tomar una
decisión :
What one
loses one loses; make no mistake about that. The affair – I mean the affair of
life – couldn’t, no doubt, have been different for me; for it’s at the best a
tin mould, either fluted of embossed, with ornamental excrescences, or else
smooth and dreadfully plain, into which, a helpless jelly, one’s
consciousness is poured – so that one
‘takes’ the form, as the great cook says, and is more or less compactly held by
it; one lives in fine, as one can. Still, one has the illusion of freedom;
therefore don’t be, like me, without the memory of that illusion.
Debemos argüir que la visión de Strether es la de
James? No necesariamente. Sin embargo no hubiese puesto estas palabras en boca
de su personaje sin no las hubiese meditado antes. Es posible que quisiera
describir con ellas la sabiduría humana acumulada en cuanto a la
responsabilidad del comportamiento humano. La doble visión de que los actos
humanos, tanto en la vida como en el arte son provisionales y en definitiva
ambiguos. Volvemos pues siempre a la ambigüedad : un acto humano que no esté
condicionado es inconcebible. James al privar a algunos de sus personajes de la necesidad apremiante de tener que
preocuparse por el dinero (cosa que por otra lada también ha sido criticada),
está fijando el foco de interés en otras condiciones que pueden resultar más
interesantes para su análisis. Está fijando la atención en otras tensiones más
sutiles que atañen a la condición humana. Puede que sus personajes no tengan
cuerpo – como dicen algunos – pero todos coincidirán en que tienen una
capacidad enorme para sentir y para realizar elecciones morales, sean estas
ambiguas o no.
Toda la obra de James está tintada por este
trasfondo moral – que no moralina – a veces bajo formas sutiles, irónicas, o
ambiguas. Renegó en cierto modo de
Flaubert por la falta de moralidad que alguna de sus obras reflejaba y de
Balzac y
Maupassant pues también demostraban demasiada poca
estima a la dignidad personal en sus obras .
The Pupil en este aspecto no es una
excepción, muy lejos de ello tal vez sea una de las piezas más claras de
conciencia moral manifiesta. Entraremos en detalle en cuanto a The Pupil en el análisis de la segunda
parte de este documento. Puede resultar ilustrativo, sin embargo, citar aquí algunos otros ejemplos de
ambigüedad moral en otras de sus obras. Uno de los más notorios es el caso de The Aspern Papers cuyo narrador cuenta en
primera persona su renuncia moral al aspirar a la posesión de unas valiosas
cartas a cambio de hipotecar su dignidad y venderse a un matrimonio
esperpéntico, y qué, paradójicamente en el proceso, logra volver a la vida a
unos personajes perdidos en un pasado mohoso y yerto, hasta qué al final,
quemadas ya irremediablemente las cartas deseadas, siente vergüenza de si
mismo. Al igual que en The Pupil el
uso de un narrador-observador implicado en la historia, y por lo tanto no
fiable, suscita situaciones de extrema ambigüedad y por consiguiente de
ambigüedad moral. Semejante situación se da en The Turn of the Screw a través de cuyas páginas es la institutriz
la que nos cuenta la historia, que casi siempre veremos solo a través de sus
ojos – si acaso ayudados por la visión auxiliar de su confidente la Sra. Grose
– y que hasta el día de hoy mantiene división de opiniones con respecto a su
significado y al papel de responsabilidad moral que desempeña la institutriz en
el desgraciado desarrollo de la historia.
Es de señalar la coincidencia que existe entre The Aspern Papers y The Turn
of the Screw cuyos narradores-observadores implicados en la historia no
tienen un nombre definido adjudicado por James, al mismo tiempo que narran
ambos en primera persona. Para no hacer más tediosa la enumeración citaremos
tan solo otro caso más de ambigüedad moral, la de una de sus mejores obras de
la última etapa: The Wings of the Dove.
En esta novela la ambigüedad moral se mantiene – a través de silencios y de
palabras no pronunciadas– hasta el último momento cuando se resolverá mediante
la renunciación – el otro titán de la obra de James – y así nuestros
protagonistas se salvarán moralmente aunque no por ello obtendrán ni la felicidad ni tampoco el
reconocimiento social por el cual recorren su propio calvario a lo largo de
toda la obra.
Beaver en su comentario advierte de la particular
forma de visión moral de James y de las similitudes con Hawthorne y con Elliot,
pero fue a George Elliot a quién admiró realmente sobre todo en su primera
etapa, cuando su concepto de moral se acercaba más al de la escritora ganándole
siempre, en estas primeras obras, la batalla la conciencia a la pasión. Más
tarde – a través de las nueve críticas que hizo de la obra de Elliot – le supo
ver defectos como que en la vida real no siempre la renunciación traía consigo
felicidad espiritual y aceptación social, sino amargura y soledad. Así lo
plasmó en novelas como The Wings of the
Dove , acercándose de esta forma a escritores como Ruskin o Arnold.
2. Técnicas
de narración
2.1. Realismo
psicológico.
Henry James era un realista, pero un realista a
nuestros ojos modernos y no tanto para sus contemporáneos, pues se le reprochó
falta de realismo, como fue el caso de críticos como H.L. Mencken u otros que
alegaron que su mundo era demasiado estrecho e incompleto como para poder
llamarse realista. Es que James no estaba
preocupado por todos los aspectos de la vida.
Siempre intento evitar lo feo, lo vulgar, o lo común. No se preocupó como
Dickens de la pobreza, o de la pelea por la subsistencia, eligió una franja
social que conocía muy bien y cuyos miembros
eran susceptibles de dedicarse al goce de los
refinamientos que nos depara la vida, sin por ello dejar de tocar también
fondo. En su mundo James es realista, todos sus personajes actúan conforme a
sus características psicológicas y nunca transgredirán su naturaleza esencial.
Su idea de realismo estaba en contraposición con la
de romanticismo. Es decir, lo romántico implica todo aquello que como hombres
nunca lograremos alcanzar, mientras que, lo realista es aquello que como
hombres podremos esperar encontrar en el devenir de nuestras vidas. Así, sus
personajes van creciendo a lo largo de la obra pero no actúan de forma
transgresora a su propio esencia. La elección de esta franja social para pintar
su especial cuadro de ‘vida’ no le resta autenticidad, profundidad o carga
moral. Sus personajes se pueden arrastrar por las zonas más oscuras de la
decadencia humana, sin que por ello el arte de James deje de ser refinado.
James es capaz de mostrarnos lo más crudo con refinamiento, es esta su
maestría. Sus personajes tocan todos los mundos, ascienden al paraíso, buscan
sus propios paraísos perdidos, o descienden a los infiernos, y los lectores
sentimos en todo momento su angustia. El
enfoque es especialmente psicológico, no en balde Henry James ha sido llamado
el padre del realismo psicológico.
2. .2. Estructura
de sus novelas
Las novelas de James están estructuradas alrededor
de un centro hacia el cual todos los
hilos convergen, y que, en sus propias palabras, es lo que ‘supremely matters’
En The Pupil aquello que ‘supremely matters’ es la relación entre Morgan y su
tutor basada en la confianza y la fidelidad, ante las cuales la mínima traición
solo puede dar lugar a la muerte del inocente.
También el proceso de creación de James era
innovador para su época pues al contrario de los que comenzaban con un tema o
una idea y luego la desarrollaban creando personajes que se movieran en ese
universo hasta propiciar el fin deseado, James partía de una situación, ponía
los personajes a funcionar en ella y los observaba mientras iban dando forma al
desenlace final, que muchas veces confesó, no conocía con antelación. Eso sí,
una vez creado el personaje y en marcha nunca traicionaría su psicología. En
este aspecto volvemos a repetir, James fue fundamentalmente realista.
2.3. Narrador-observador, punto de vista
limitado y confidente
Una de las contribuciones al arte de narrar de James
fue el especial uso que hizo del punto de vista, el ángulo desde el cual se
cuenta la historia. Hasta entonces, casi siempre esta especial mirada era la
del escritor, era él el que contaba la historia y dirigía la reacción del lector. James creó una
inteligencia central, a través de la cual el lector casi siempre ve los
acontecimientos y que en muchas ocasiones es también el personaje central de la
obra. Sin embargo, esta inteligencia
central suele tener un punto de vista
limitado y no lo conoce todo. El lector correrá el riesgo de identificarse
tanto con el personaje central que perderá la perspectiva general, hasta que en
un momento de catarsis James lo llevará a comprender, o al menos a que surjan
dudas que el lector deberá resolver, tal vez creando nuevas incógnitas. En pocas
palabras: provocará la reflexión en el
lector.
James escribió en una época en la que nada se sabía
de técnicas como ´stream of consciousness´ y por lo tanto el escritor no se
sentía libre para zambullirse dentro de las mentes de sus personajes y escudriñar
sus más recónditos sentimientos. Para suplir esta necesidad James utilizó la
figura de un personaje confidente, es decir, un personaje de gran sensibilidad
a quien el personaje principal revela su sentir y su pensar y como consecuencia
de ello también les son revelados al lector. Pero James a veces juega con
nosotros muy sutilmente y nos presenta a este observador-narrador que- aún
cuando se pueda complementar con un confidente- tiene un punto de vista
limitado. Es decir en realidad no lo llega a saber todo, algo siempre se le
escapa pues en parte este algo esta relacionado con su propio ser, con su
propia esencia. En el caso de The Pupil todas estas técnicas confluyen para
crear esa ambigüedad que analizaremos en detenimiento más adelante, pues inteligencia
central, observador-narrador y punto de vista limitado parecen amalgamarse en
un solo personaje que es Pemberton que cuenta la historia, actúa de confidente
de Morgan y al mismo tiempo enjuicia a la familia, se distancia de ella, se
implica, se deja engañar y termina por engañar el mismo, cometiendo los mismos
errores, siendo víctima de los mismos defectos y por ende asestando
irremediablemente el golpe fatal. Conocemos a Morgan muy poco por sus propios
actos, pues no debemos olvidar que todo lo que sabemos de él nos lo esta
contando Pemberton, Lo único que sabremos de Morgan al mismo tiempo que
Pemberton-inteligencia central-narrador-observador será lo que nos sorprenda a nosotros tanto
como a él, ese grado de desesperación final de Morgan que será demasiado para
su débil corazón.
Pemperton es uno de tantos narradores no fiables que
surgen en la narrativa jamesiana como también lo es la institutriz de The Turn of the Screw, el
narrador-observador de The Aspern Papers
o Winterbourne en Daisy Miller. Todas
ellas historias donde la ambigüedad moral desempeña su papel revelador de la
necesidad de un trasfondo moral como basamento de toda relación personal.
2.4. ‘Foreshadowing’
Otra técnica narrativa que James utiliza
magistralmente es la llamada ‘foreshadowing’:
ese presagiar acontecimientos que terminarán por suceder de forma
ineludible y para los cuales mediante esta técnica nos va preparando, dotando a
la obra, una vez más, de un realismo irrefutable. En los primeros dos párrafos
de The Pupil James nos introduce en una serie de asuntos de ‘extrema
delicadeza’ que marcarán el resto de la historia:
The poor
young man hesitated and procrastinated: it cost him such an effort to broach
the subject of terms, to speak of money to a person who spoke only of feelings
and, as it were, of the aristocracy’…………..When Mrs Moreen bethought herself of
this pretext for getting rid of their companion Pemberton supposed it was
precisely to approach the delicate subject of his remuneration. But it had been
only to say some things about her son that it was better a boy of eleven
shouldn’t catch. They were extravanglantly to his advangage save when she
lowered her voice to sigh, tapping her left side familiarly, “And all
overclouded by this, you know; all at the mercy of weakness-¡”
Vemos la delicadeza de Pemberton al no querer tocar
el problema de su remuneración directamente pues es evidente que lo entiende
como vulgar; el niño, Morgan, que evidentemente es el tema delicado por el que
su madre lo anima a ausentarse de la habitación para así del cual poder hablar
con Pemberton mas libremente; y también
el tema de la delicada salud de Morgan a la que su madre ya alude en estos dos
primeros párrafos. Todos temas que nos
ponen en antecedentes de lo que importará en la obra. En esta misma
línea James seguirá haciendo uso de la técnica del foreshadowing a lo largo de la historia.
2.5. La ambigüedad y la falta de comunicación entre
los personajes.
El tema de la renunciación es de los recurrentes en
toda la obra de James, y en The Pupil no podía faltar, pero como con el caso
del tema de la moralidad aquí se caracteriza por su ambigüedad. A lo largo
de toda la obra, tenemos la sensación de que Pemberton
renunciará a vivir su propia vida para dedicarla a Morgan, de hecho no lo está
haciendo ya? Pero de a ratos vemos que
surgen dudas:
‘….the
extraordinary little boy who had now become such a complication in his life’
o más cerca del final
‘for the first time, in this complicated conexion , our friend felt his
collar gall him’….. ‘he saw his youth going and that he was getting nothing
back for it’
Es entonces la ambigüedad la técnica que mejor sirve
a James para crear en nosotros esa advertencia de lo moral, de lo que debe ser
y no esta siendo, de lo que debe suceder y no esta sucediendo. Esta ambigüedad
se sedimenta desde el comienzo con la continuada falta de comunicación entre
los personajes, una falta de comunicación que va desde la que existe entre Mrs.
Moreen y Pemberton desde el primer párrafo de la obra en relación con la
remuneración del tutor –y que se
sucederá a lo largo de muchos pasajes de la misma- hasta la que al final se
produce entre Morgan y Pemberton sobre
el delicado tema de sentimientos traicionados y que provoca la muerte del
chico.
Para crear esta ambigüedad y esta falta de
comunicación James se apoya en su técnica del punto de vista limitado. Vemos
todo a través de Pemberton, pero Pemberton no lo ve todo, no entiende
completamente a Morgan. Hay momentos en los que él se siente también engañado tanto por su
pupilo como por el resto de la familia Moreen:
“Dreadfully
ill – I don’t see it¡” the young man
cried. And then to Morgan “Why on earth
didn’t you relieve me? Why didn’t you
answer my letter?”
Pemberton ve la situación desde su prisma personal
teñido de sus propios egoísmos y conveniencias y no puede ser imparcial..
Aunque de sobra conoce los engaños de los que son capaces los padres de Morgan,
en un primer momento también sospecha del chico. Y es que nuestro
observador-narrador tampoco tiene conceptos muy claros acerca de la conciencia
moral de su pupilo y también está implicado en la historia, forma parte de ella
en tal medida que no se puede desligar y nos arrastra en su sentir la anécdota
como propia. Tan solo la catarsis final nos despegará de él brindándonos la
perspectiva y de alguna manera nos hará poner en orden todas esas incógnitas
surgidas a lo largo de la historia, todos esos retazos de moralidad ambigua que
habíamos ido percibiendo y que no terminábamos de valorar y de colocar en el
rompecabezas de la historia. Es esta última pieza la que de forma casi mágica
nos va a recolocar todo lo anterior y ofrecer la explicación final.
PARTE II
ANÁLISIS TEXTUAL DE THE PUPIL: AMBIGÜEDAD MORAL
Este análisis textual pretende resaltar los pasajes
que ilustren el tema que nos incumbe : la ambigüedad moral y al mismo tiempo
tocará temas relacionados que ayuden a esclarecer lo que intentamos demostrar.
La característica mas excepcional de todo el texto el la reiteración con que se
suceden circunstancias, situaciones y frases ambiguas y que por descontado
incluirán lo moral.
Capítulo I
Ya hemos comentado el comienzo de la historia en
cuyos dos primeros párrafos la falta de comunicación entre la Sra. Moreen y
Pemberton crea ambigüedad en cuanto a los honorarios que deberá percibir éste
último y, hasta por momentos, también
con respecto a la certeza de su eventual integración como tutor de
Morgan la cual, al igual que el propio Pemberton, el lector debe prácticamente
deducir :
At any rate
when Mrs. Moreen got up as to intimate that, since it was understood he would
enter upon his duties within the week she would let him off now, he succeeded
in spite of the child in squeezing out a phrase about the rate of payment. It
was not the fault of the conscious smile which seemed a reference to the lady’s
expensive identity, it was not the fault
of this demonstration, which had, in a sort, both vagueness and point, if the allusion didn’t
sound rather vulgar.
Todo en la conversación con Mrs. Moreen es ambiguo,
vago ‘had in a sort both vagueness and point’. James nos acostumbra a esta
vaguedad desde el principio y nos mete en un clima que será la tónica de toda
la obra y quenos llevará a aceptar de forma natural la vaguedad o ambigüedad
moral que tiñen las circunstancias. Es interesante recalcar que también en
estas primeras líneas se nos apunta el hecho que aunque Mrs. Moreen pertenezca
a ‘ as it were, to the aristocracy’ y tenga unas formas muy sofisticadas, a ratos puede
adoptar actitudes que suenan a los oídos de Pemberton
‘rather
vulgar’
o más tarde cuando Permberton cae en cuenta que
……As
for Mrs. Moreen Pemberton saw on a nearer view that her elegance was
intermittent and her parts didn’t always match.
El narrador omnisciente nos irá situando poco a poco
en la realidad y será nuestro único punto de apoyo para poder, al permitirnos
una perspectiva desde fuera de los ojos de Pemberton, utilizar elementos de
juicio claros a la hora de establecer cual deberá ser el patrón moral al cual
el autor apunta al final de la obra.
En el Preface James nos define a la familia
Moreen como ‘a wonderful American family, an odd, adventurous, extravagant
band’. Esta imagen se irá conformando a lo largo de la obra. Las primeras
palabras de Morgan – que muchas veces llevarán al lector y a Pemberton a la
confusión – refiriéndose a la situación financiera de su familia nos la pintan
como acomodada:
“We don’t mind what anything costs – we live
awfully well.”
Toda la personalidad de Morgan – al contrario de
otros personaje-niño como puede ser Maisie – parece hasta cierto punto
contaminada por su procedencia de esta familia de aventureros. Morgan es una
víctima de su familia pero pertenece a ella y no puede ser totalmente inmune a
su condición. A lo largo de la obra pues le oiremos pronunciar palabras o tener
actitudes que llevarán a Pemberton a malinterpretar la realidad. En relación a
su situación financiera pronto sabremos que Morgan, aún siendo joven, se da
perfecta cuenta de la hipocresía que
reina en su hogar.
Sucesivamente el lector y Pemberton irán dándose cuenta como la familia desciende en esa escala tanto socio-económica como moral hasta que, casi el final- se constata la terrible situación en la que ha caído la familia que ha sido puesta en la calle:
The host
and his staff, in a word, had ceased to “go on” at the pace of their guests,
and the air of embarrassed detention,
thanks to a pile of trunks in the passage, was strangely commingled with the
air of indignant withdrawal.
En lo moral lo que primero conocemos de la familia a
través de Pemberton son sus inmejorables intenciones para con su hijo Morgan
the amiable
American family looking out for something really superior in the way of a
resident tutor
así como exquisitos rasgos de la personalidad de
Mrs. Moreen
‘the
large affable lady’
o más adelante
‘the
lady’s expensive identity’
y que irá degenerando hasta la formulación por parte
de Morgan de la pregunta
Why should
his people have liked the line of pushing and toadying and lying and
cheating?”…..”And never a wince for dignity, never a throb of shame at looking
each other in the face
Dentro de esta tónica cada vez más degradante de la
moralidad de los Moreen recorreremos también la senda tortuosa de la ambigüedad
moral.
En su primer encuentro con Pemberton, Mr. Moreen le
explica que
He aspired
to be intimate with his children, to be their best friend, and that he was
always looking out for them. That was what he went off for, to London and other
places- to look out for; and this vigilance was the theory of life, as well as
the real occupation, of the whole family.
El man of the world como James reiteradamente
califica a Mr. Moreen nos regala uno de los pasajes de mayor ambigüedad moral
de la obra. Dice querer ser el mejor
amigo de sus hijos pero no lo veremos hablando con Morgan nunca. Está siempre
lejos para paradójicamente poder cuidar mejor de ellos. Y aún, más curioso, sus
palabras serán lo más cerca que lleguemos a estar de una definición por parte
de un miembro de la familia de cual es su ocupación real a la vez que un
ejemplo excelso de ambigüedad : la vigilancia de un hijo al que idolatran como
es el caso de Morgan, y que abandonan a la responsabilidad de un extraño que a
su vez tampoco tendrá claro su grado de responsabilidad para con el chico como
quedará explicito al final de la obra.
Capítulo II
En el capítulo II
James nos cuenta las impresiones de Pemberton y los sentimientos que le
provocó la familia aunque visto desde un distanciamiento en el tiempo:
Today after
a considerable interval, there is something phantasmagoria, like a prismatic
reflexion or a serial novel, in Pemberton’s memory of the queerness of the
Moreens…….Their supreme quaintness was their success – as it appeared to him
for a while at the time; since he had never seen a family so brilliantly
equipped for failure. Wasn’t it success to have kept him so hatefully long?
En la memoria de Pemberton los Moreens ocupan un lugar
poco delimitado moralmente. Lo ambiguo del lenguaje es obvio, sin embargo nos
choca aún más su significado. La familia había triunfado en mantenerlo con
ellos ‘so hatefully long’. Una familia abocada al fracaso cuyo éxito
consiste en obligarlo a aceptar una responsabilidad que no es suya. Lo extraño
de su cualidad es la clave de su éxito…el hecho de que Pemberton los
calificara mentalmente como abocados al fracaso lo induce a permanecer con
ellos…. nos preguntamos por qué? Todas estas incógnitas no tienen otro
significado que nuestra ‘moral awareness’. Este abonar el territorio por
parte de James hará que, cuando el brote reviente, la verdad acabe por
imponerse.
Por otro lado James nos sugiere que Pemberton no está preparado para entender las
reglas del juego de los Moreen
He was still young and had not seen much of the world – his English
years had been properly arid; therefore the reversed conventions of the Moreens
–for they had their desperate proprieties – struck him as topsy-turvy.
Debemos pues deducir que debido a que las convenciones de
los Moreen son retorcidas o que Pemberton no posee el conocimiento del mundo
suficiente como para entenderlas …. Una vez más James nos hunde en la
ambigüedad. Poco después nos sigue confundiendo en ese universo desdibujado
He had thought himself very sharp that first day in hitting them all off
in his mind with the “cosmopolite” label. Later it seemed feeble and colourless
– confessedly helplessly provisional.
He
yet when he first applied it felt a glow of joy – for an instructor he was
still empirical – rise from the apprehension that living with them would really
he to see life.
Por momentos Pemberton es un personaje engañado e
inexperto, luego inmediatamente pasa a
poder enjuiciar a la familia desde un punto de vista distanciado y con la
perspectiva necesaria para valorar sus graves carencias – al tiempo que nos
indica el gozo que le produce sentir que por fin vivirá la vida si permanece
con la familia. Es evidente que no solo las convenciones de los Moreen son topsy-turvy,
sino también las suyas y como lectores corremos el riesgo de contaminarnos con
la misma facilidad que lo hace nuestro narrador-observador-personaje central.
Al enumerarnos los sentimientos que los padres sienten por
el niño – aunque mas tarde lo abandonen a la suerte de su tutor – el
narrador-observador-personaje Pemberton
vuelve a las andadas en su
ambivalencia de sentimientos
It was a genuine tenderness, an artless admiration, equally strong in
each. They even praised his beauty, which was small…….Pemberton feared at first
an extravagance that might make him hate the boy, but before this happened he
had become extravagant himself. Later, when he had grown rather to hate the
others, it was a bribe to patience for him that they were at any rate nice
about Morgan.
Pemberton se sucede en odios y amores para con su pupilo y
para con la familia y no parece esclarecer sus sentimientos ni establecer el
patrón moral con el que medir a esta banda de gitanos o a sí mismo. Poco a poco
empezará a vislumbrarse la tragedia que acontecerá al niño – poco a poco estos
amores por parte de la familia empezarán
a convertirse en formas disfrazadas de desentenderse del chico de
desembarazarse de él que – como ya vamos adivinando – contaminarán
inexorablemente la relación pupilo-tutor que no se verá libre del contagio del
mal.
It was strange to reconcile the appearance, and indeed the essential
fact, of adoring the child with their eagerness and to wash their hands of him.
Did they want to get rid of him before he found them out? Pemberton was finding
them out month by month.
Pemberton – se nos indica- ha comenzado a darse cuenta de
la situación anómala que se da en el seno de los Moreen. Esta observación del
narrador omnisciente la compartirá el lector poco a poco y lo llevará mas
adelante a extrañarse al encontrar actitudes similares en el mentor. Pemberton
también estará tentado de librarse de Morgan.
Capítulo III
A partir del Capítulo III se sucederán diálogos con Morgan
y con su madre que nos adentrarán en este característico universo de ambigüedad
moral
Do you like it, you know –being with us in this intimate way?
My dear fellow why should I stay if
I didn’t?
How do I know you’ll stay? I’m almost sure you won’t very long.
“I hope you don’t mean to dismiss me”, said Pemberton.
Morgan debated, looking at the sunset. “I think if I did right I ought
to.”
“Well, I know I’m supposed to instruct you in virtue; but in that case
don’t do right.”
Este tipo de diálogo ingenioso será corriente entre pupilo
y mentor y no deja de estar dentro de la tónica predominante en la obra de no
decir las cosas por su nombre, de imprimir a todas las situaciones este aire de
indefinición y ambigüedad. Aquí – aún cuando con ironía – Pemberton sugiere que
en situaciones especiales tal vez sea mejor no ‘do right’.
Inmediamente a continuación Morgan pregunta
“Do you like my father and my mother very much?”
“Dear me, yes. They’re charming people”
They received this with another silence; then unexpectedly, familiarly,
but at the same time affectionately, he remarked : “You’re a jolly old humbug”
Aquí Pemberton es pillado por su pupilo (y por el lector
pues ya sabe desde el capítulo anterior que los tiene catalogados y que los
llegará a odiar) en un desliz moral – literalmente mintiendo- pues había
quedado claro que Pemberton desaprobaba la tendencia de los padres de
desentenderse del chico.
El narrador-observador-personaje termina reconociendo que
esta situación marcará un punto de inflexión en la relación pupilo-tutor
It produced for Pemberton an embarrassment; it raised in a shadowy form
a question – this was the first glimpse of it – destined to play a singular
and, as he imagined, owing to the altogether peculiar conditions, an
unprecedented part in his intercourse with his little companion.
Una vez más toda elección del lenguaje es conducente a lo
vago y ambiguo, apuntando preguntas borrosas, primera miradas, condiciones
peculiares, papeles sin precedentes a jugar por parte de los actores que
marcarán su relación.
Lo más ambiguo moralmente es que Pemberton de seguida se
justifica diciéndose a sí mismo que todo este proceder suyo surge tan solo de
su necesidad de inducir en Morgan la idea de que no debe faltarle el respeto a
sus padres – sensación por otro lado que el lector- al igual que Morgan- no
extrajo de sus palabras.
What had added to the clumsiness then was that he thought it his duty to
declare to Morgan that he might abuse him, Pemberton, as much as he liked, but
must never abuse his parents.
Como vemos esta solución tampoco nos saca del camino
fangoso de la indefinición moral. Siempre volveremos a lo largo de lo que resta
de conversación a este tipo de situación moralmente ambigua.
Capítulo IV
En este capítulo habiendo pasado otro año más en la relación del tutor y su pupilo y caído en
desgracia económica la familia, todos malviven en Paris, lo que no impide que
Pemberton y Morgan disfruten de Notre Dame o Les Invalides.
En uno de estos memorables párrafos se nos explica, a
través de la mirada de Pemberton, la lógica de Mrs. Moreen
Morgan was dear to his mother, but he never was better dressed than was
absolutely necessary – …….Mrs. Moreen shrewdly forebore to renew his garments.
She did nothing that didn’t show, neglected him because he escaped notice, and
then, as he illustrated this clever policy, discouraged at home his public
appearances. Her position was logical enough – those members of her family who
did show had to be showy.
Este pasaje nos indica como Morgan y Pemberton están
siendo desplazado de la vida social de la familia y por lo tanto no serán
acreedores a un buen vestir a la vez que va dejando cada vez mas clara la poca
estatura moral de Mrs. Moreen.
En este capítulo surgirá la primera exigencia del pago del
dinero que le deben por parte de Pemberton- y que lo irá aproximando a ese
estatus cuasi-carencial en lo moral a la vez que lo irá apartando de el
estoicismo altruista de estar con Morgan por que lo considere su obligación
moral – y por parte de Mrs Moreen el
primer uso de la estrategia de dar vuelta las circunstancias para mostrar que
Pemberton en realidad no merece ser pagado pues está disfrutando de la
presencia de su pupilo y de la generosidad de sus padres al mantenerlo con
ellos.
…she thought all the while they were getting on so beautifully.
Pemberton’s reply to this revelation was that unless they immediately put down
something on account he would leave them
on the spot and for ever.
…….
“You won’t, you know you won’t – you’re too interested.” She laughed
with almost condemnatory archness, as if it were a reproach –
Debemos inferir que a los ojos de Mrs. Moreen la posición
de Pemberton no solo no es extremadamente generosa al seguir con ellos sin
haber cobrado prácticamente nada, sino que es interesada. Esta declaración de Mrs. Moreen y las
reflexiones que al respecto le merecerán a Pemberton lo llevan a concluir que
He had simply given himself away to a band of adventurers….it pointed
out a moral, and Pemberton could enjoy a moral. The Moreens were adventurers
not merely because they didn´t pay their debts, because they lived on society,
but because their whole view of life, dim and confused and instinctive, like
that of clever colour-blind animals, was speculative and rapacious and mean.
Es ésta una reflexión final y definitiva – una definición
clara al fin – de la familia Moreen por
parte de Pemberton. Están lejos de ser
humanos, se les compara con animales daltónicos, con bestias rapaces, pero
también poseen aquellas cualidades que por terribles solo pueden pertenecer a
los hombres : son especulativos y egoístas. Queda claro pues quienes son y que
Morgan había esbozado ya estas cualidades en su lamentable familia – es más con
su típico presagiar James nos adelanta :
When this truth became vivid to their ingenious inmate he remained
unconscious of how much his mind had been prepared for it by the extraordinary
little boy who had now become such a complication in his life. Much less could
he then calculate on the information he was still to owe the extraordinary
little boy.
Morgan es más inteligente que Pemberton- lo prepara para
entender, le advierte de ciertas cosas –
o tal vez suceda que el chico no deja de formar parte de esta familia de
aventureros y por la misma razón está jugando con su tutor dejándole saber
algunas cosas ahora, y otras después. Revelándole como lo hará en el capítulo
VI que una niñera que había tenido de pequeño había pasado por el mismo trance
que Pemberton- cosa que aún no se atreve a contarle. Sin embargo se nos dice que Pemberton
permanece inconsciente de este ‘teje y maneje’ de los Moreen.
¿Como lectores debemos pues inferir que la inocencia de
Pemberton le quitará parte de su responsabilidad final en la muerte del chico?
Es de señalar otro punto importante que se nos adelanta :
el chico a empezado a ser una complicación en la vida de su tutor. Empezamos a
contemplar junto con Pemberton la necesidad imperiosa de alejarse de este
ambiente opresor y de empezar a vivir su vida que aún es joven y que de alguna
manera se concretará cuando Pemberton se vaya a trabajar a Londres.
Capítulo V
Es éste un capítulo revelador de la personalidad no solo
de los Moreen sino también de Pemberton, que como hemos señalado empezará a
contaminarse de sus formas, y hasta contemplará la posibilidad de descubrirle a
Morgan las malas artes de su familia e irse abandonándolos a su suerte.
Comienza el capítulo cuestionando Pemberton la idoneidad
de tocar con su pupilo un tema tan filoso como el de su situación en la
familia.
But it was during the ensuing time that the real problem came up – the
problem of how far it was excusable to discuss the turpitude of parents with a
child of twelve, of thirteen, of fourteen.
Absolutely inexcusable and quite impossible it of course at first
appeared; and indeed the question didn’t press for some time after Pemberton
had received his three hundred francs.
Empieza a tomar forma en la mente del lector que el tema
de dinero es importante – de hecho lo ha sido siempre desde el comienzo del
primer capitulo – aunque la exquisita relación entre pupilo y tutor muchas
veces lo soslaye. Pemberton duda en confesarle a Morgan en que condiciones está
como su tutor pero lo posterga pues recibe algo de dinero. Moralmente todo este
planteamiento no satisface al lector pues quisiera que Pemberton no tuviera
estos sentimientos tan mundanos, quisiera que su relación con el pobre Morgan
no estuviera contaminada por algo tan prosaico. Mas adelante Pemberton se
alegra de que la familia esté alquilando unos aposentos muy precarios pues en
caso contrario habría aún menos dinero para él.
…the rooms they wanted, were generally very splendid; but fortunately
they never COULD get them – fortunately, I mean, for Pemberton, who reflected
always that if they had got them there would have been a still scantier
educational fund.
Aquí James – o el narrador omnisciente – nos guía en nuestra valoración de Pemberton
al adentrarnos desde una perspectiva externa en su mente.
Aún una segunda vez Pemberton atacará en pos de su dinero
a los Moreen
He cornered Mr. and Mrs. Moreen again and let them know that if on the
spot they didn’t pay him all they owed him he wouldn’t only leave their house
but would tell Morgan exactly what had brought him to it.
Como vemos, Pemberton se decide por lo que antes consideró
impropio, exigir su dinero y en caso de no obtenerlo irse, explicándole a
Morgan toda la verdad. Nuestro tutor sigue descendiendo moralmente – aún cuando
se nos empuja a entenderlo y a justificar su comportamiento. De aquí la ambigüedad
moral que tanto comentamos y que se mantiene durante toda la obra hasta el
mismo final.
Como respuesta Mrs. Moreen le traerá otros cincuenta
francos y surgirá entre ellos una conversación muy reveladora
What Mrs.
Moreen’s ardour now bore upon was the design of persuading him that in the
first place she was very good-natured to bring him fifty franc, and that in the
second, if he could only see it, he was really too absurd to expect to be
paid………….Wasn’t he paid above all by the sweet relation he had established with
Morgan –
El desarrollo de la conversación llevará al maestro a
aceptar la propuesta de Mrs. Moreen – aún cuando él lo considere una forma
chantaje – de que siga con ellos bajo la forma de prestación gratuita de
servicios a cambio del privilegio de poder seguir disfrutando de la compañía
del muchacho.
Es curioso como la actitud de Mrs. Moreen y su
planteamiento a todo juicio absurdo es aceptado prácticamente en el acto por
Pemberton – quedando lejos sus pretensiones de remuneración aun cuando no así
su intención de contar a Morgan su verdadera situación.
“That leaves me more free” said Pemberton
“To poison my darling’s mind” groaned Mrs. Moreen
“Oh your darling’s mind- ¡” the young man laughed.
………….
“You may tell him
any horror you like¡”
Con esta conversación se sucede la condición de víctima y
verdugo, de chantajista y chantajeado de uno a otro y, por supuesto, James
logra una vez más que reine la ambigüedad moral en todo el pasaje.
Capítulo VI
En este capítulo – después de algunas dudas – pupilo y
maestro se sincerarán. Morgan le confesará que conoce la verdadera situación de
Pemberton pues no es la primera vez que tal situación se da en su entorno.
Zenobie, su niñera, había pasado por el mismo trance.
“They thought she’d stay for nothing” ….”She did stay very long, as
long as she could.”…..”She told me it was their idea. So I guessed, ever so
long ago, that they have had the same idea with you.”
Si todo este pasaje goza de ambigüedad en lo relativo a la
moral – por parte de uno y otro – más sorprendido nos dejará el siguiente en el
cual la relación inicial entre pupilo y maestro que podíamos representar por
DINERO POR MORGAN
ahora se convertirá en
DINERO PARA MORGAN
“We ought to go off and live somewhere together,” the young man said.
“I’ll go like a shot if you’ll take me.”
“I’d get some work that would keep us both afloat,” Pemberton continued.
La conversación derivará en el enjuiciamiento por parte
del chico de sus padres:
“They leave me with you altogether. You’ve all the responsibility”
y en la mentira –piadosa o no – una vez más de Pemberton:
“Except for the little matter we
speak of they’re charming people,” said
Pemberton.
El lector se pierde en esta vorágine de entrega por parte
de tutor hacia su pupilo, de búsqueda de lo que es justo para ambos, de
adivinar cual será la reacción de cada uno de ellos, y por sobre todas las
cosas, de lo que como lector, como persona imparcial, debe considerar justo.
Inmediatamente Pemberton constata para sí que Morgan
carece de la bajeza de sus padres y se pregunta como lo había hecho antes – en
el capítulo II cuando reflexiona
sobre ‘the far jumps of heredity’ – por
la razón que hace que Morgan no posea las terribles cualidades de sus
progenitores.
…a temper, a sensibility, even a private ideal, which made him as
privately disown the stuff his people were made of.
Estas reflexiones nos acercan a Morgan y una vez más nos
aseguran, por si antes había habido dudas, que es un muchacho intachable. Este
revelador capítulo también nos llevará a la idea clara que tiene Morgan de su
familia, aunque al igual que el lector no lo conoce absolutamente todo.
“I don’t know what they live on, or how they live, or WHY they live¡
What have they got and how did they get it ?…What the dickens they want to pass
for?
Pero sí sabe que, sea cual fuere el motivo que los guia,
la suya es una vida de hipocresía. Finalmente Morgan se pregunta y le pregunta
a Pemberton por qué permanece con ellos …y se contesta que Pemberton debe tener
su propia ‘idea’
“Oh you’ve got your idea”
“My idea?”
“Why that I probably shan’t make old –make older – bones, and that you
can stick it out till I’m removed.”
Este juego en el que el engañado pasa a ser el que engaña
y vice-versa , acabará por poner entre maestro y pupilo las cosas en claro
“Ah now that we look at the facts it’s all right”
Capítulo
VII
En la misma tónica el Capítulo VII nos narra como
Pemberton consigue un nuevo trabajo y – en principio bajo un acuerdo tácito de
labrarse un porvenir para Morgan– abandona a los Moreen.
El lector se preguntará, sin embargo, hasta qué punto esto
será cierto y hasta qué punto no estará – haciendo uso de todo su derecho –
escapando a la terrible situación.
Capítulo VIII
Es este un capítulo clave – el del desenlace final – en el
cual se plantean dudas que hasta cierto punto el lector solo se podrá contestar
si hurga en su fuero íntimo y reconoce un patrón moral.
Pemberton está felizmente trabajando para una familia en
Londres y recibe carta de Mrs. Moreen rogándole que vuelva pues Morgan está muy
mal. Lo que primero se le ocurre al lector es que es mentira, es decir otra
estrategema de Mrs. Moreen. Sin embargo, Pemberton no parece ponerlo en duda,
aunque más tarde sabremos que intentó cerciorarse de ello mediante cartas a
Morgan que éste no contestó. Cuando
abandona todo y llega a Paris se encuentra a un Morgan exultante y se indigna
“Dreadfully ill – I don’t see it¡ “ the young man cried. And then to
Morgan: “Why on earth didn’t you relieve me? Why didn’t you answer my letter?”
Lo ambiguo en todo este capítulo empezará por plantearse
al preguntarse el lector por qué Pemberton no sospecha que todo puede ser una
farsa de Mrs. Moreen. ¿No ha actuado ella siempre con engaños? Vemos como acusa
a Morgan y que éste le asegura que contestó todas sus cartas y por ende no debe
de haber recibido la que se refería a su enfermedad – lo que nos congracia con
el chico. Por otro lado, también podemos sospechar que Morgan – tan listo e
informado de los trapicheos de sus padres – supo de ello y prefirió que
Pemberton volviera a sacarlo de engaños. Las
dudas están ahí sin resolver, y es que el autor nos ha
llevado de la mano hasta este grado de ambigüedad que nos deja inermes en un
universo de incógnitas.
Mrs. Moreen se defenderá de las acusaciones de falsedad y
surgirá la posibilidad de que tutor y pupilo se vayan a vivir solos – aunque
ahora Pemberton haya perdido su trabajo.
Mrs. Moreen les asegura, sin embargo,
que su marido no lo permitirá. Finalmente Mrs. Moreen plantea dejarse de
experimentos tontos y que todo siga como antes de la partida de Pemberton.
..and we won’t have any more silly experiments, will we? They’re too
absurd. It’s Mr. Pemberton’s place – every one in his place. Your in yours,
your papa in his, me in mine – n’est-ce pas cheri? We’ll all forget how foolish
we’ve been and have lovely times..”
Pemberton, a su pesar,
no lo tiene tan claro
..the suggested amendment didn’t keep his heart rather from sinking, any more than it prevented
him from accepting the prospect on the spot.
Y Mrs. Moreen a todo esto comienza a adelantar que pueden
haber cambios en la familia.
Mrs. Moreen threw out more hints about the changes that were to be
looked for..
Pemberton se hospedará en una habitación aparte, y se nos
explica que esto agrada a Morgan pues favorecerá el momento de la escapada,
como si de un libro de aventuras para niños se tratara, con Pemberton. Pero hay
algo en el aire que aún no podemos – al igual que Morgan – aclarar. El foreshadowing
sigue funcionando y nos prepara a nosotros y a Morgan para lo que vendrá-
….their long probation was drawing to a close. Morgan’s conviction
that the Moreen’s couldn’t go on much longer kept pace with the unexpected
impetus with which, from month to month, they did go on.
Sin embargo la situación no tardará mucho en tocar fondo.
Unos meses después del regreso de Pemberton y luego de un paseo habitual con
Morgan, al regresar al hotel, pupilo y maestro se encuentran una escena
lamentable donde queda evidente que han sido echados por sus caseros. Este
hecho afecta terriblemente a Morgan
When Morgan took all this in – and he took it very quickly – he coloured
to the roots of his hair. He had walked from his infancy among difficulties and
dangers, but he had never seen a public exposure….the tears had rushed into his
eyes and that they were tears of a new and untested bitterness.
Parece que el agravio público afecta más a Morgan que el
que desde siempre había sufrido en silencio – nos preguntamos por qué? Pero los
acontecimientos se suceden rápidamente y veremos
…how the great change had come, the dreadful bolt had fallen, and how they will all have to turn themselves
about.
Palabras claves que anticipan y nos preparan para lo peor.
Cada uno de los personajes tendrán que por fin definirse, también Morgan y
Pemberton, y todo ello tendrá sus efectos irreversibles. Los Moreen explican –
según sus convenciones invertidas – que
ya que Pemberton había hecho del chico algo tan suyo, lo deberá proteger bajo
su responsabilidad ahora que ellos necesitan más tiempo y libertad para
dedicarse a sus asuntos largamente descuidados. Entonces Morgan comprende
Morgan had turned away from his father – he stood looking at Pemberton
with a light in his face. His sense of shame for their common humiliated state
had dropped; the case had another side – the thing was to clutch at THAT. He
had a moment of boyish joy,….the turn taken was away form a GOOD boy’s book –
the “escape” was left on their hands.
El giro finalmente fue dado y somos testigos de la reacción de Morgan que pasa de las
lágrimas al sentirse abandonado por la familia hasta la felicidad ante la
perspectiva de una vida nueva con su apreciado maestro. No habrá, sin embargo,
mucha tregua para la alegría pues inmediatamente James pone a prueba la
sagacidad del lector ante la reacción de Pemberton, que deberá ser
observada con mucho detenimiento si no
queremos perder su profundo alcance.
The boyish joy was there an instant, and Pemberton was almost scared at
the rush of gratitude and affection that broke through his first abasement.
When he stammered “My dear fellow, what do you say to THAT?” …but there was
more need for courage at something else that immediately followed and that made
the lad sit down quietly on the nearest chair. He had turned quite livid and
had raised his hand to his left side.
Si el lector no está muy atento fallará en advertir esa
otra cosa que sucede y para la que tendrá que existir coraje . Y ello no es
otra cosa que la vacilación de Pemberton que siente miedo y por un momento lo
deja traslucir. El chico de extrema sensibilidad y conocedor de los
intersticios psicológicos de su mentor, acusa el golpe y ello acabará con su
vida.
“He couldn’t stand it with his weak organ” said Pemberton – “the shock, the whole scene, the violent emotion.”
“But I thought he wanted to go to you” , wailed Mrs. Moreen.
“I told you he didn’t, my dear,” her husband made answer.
Todos reaccionarán
desentendiéndose y echándose mutuamente la culpa, pero Morgan , el inocente, no
vivirá para comprenderlos.
Es este último acto catártico el que produce en el lector
la revelación final, la pieza que encaja y que hace que el rompe-cabeza
cobre sentido. Lo moral debe
establecerse de forma clara, no podrá existir vacilación alguna si queremos
preservar la inocencia.
PARTE III
EL MÉTODO
ESCÉNICO Y SU ETAPA DE NIÑOS INOCENTES
1 El Método escénico
En 1890, año en que escribió The Pupil, James obtuvo el encargo de escenificar The
American (1877) con el cual obtuvo cierto éxito- lo que no le vino mal pues sus
últimas novelas The Princess Casamassima (1886) y The Tragic Muse (1890) no
había obtenido una respuesta muy esperanzadora.. James estaba preocupada de que
a este paso no podría vivir de su literatura y creyó ver en el teatro una
oportunidad de asegurar lo que él llamó ‘real freedom for one’s general
artistic life’[3]
Así fue que escribió tres comedias en los años siguientes,
aunque no encontró productor para escenificarlas. Finalmente descansó todas sus
esperanza en Guy Domville, un drama de costumbres ambientado en la Inglaterra
del siglo dieciocho y que trata de un joven católico que se debate entre su
vocación religiosa y la obligación, ante la muerte de su hermano, de casarse y
continuar el apellido familiar. James había puesto todas sus esperanzas en la
obra y fue abucheado personalmente al salir al escenario al final de la obra.
Todavía resonaban en sus oídos los aplausos de la obra de Wilde que acababa de
ver : An Ideal Husband, y este fracaso personal lo hizo abandonar para siempre
su vocación como dramaturgo.
Sin embargo dos conexiones con el tema que nos atañe
podemos extraer de esta malograda experiencia : la influencia que el método
escénico tuvo en su obra y la inclinación en la etapa inmediatamente posterior
de escribir sobre niños y jóvenes.
1.1 La influencia del método escénico
Ya en The Pupil vemos la estructura del método escénico
pues, aún cuando fue anterior a su fracaso como dramaturgo, ya estaba adaptando
The American. La historia se desarrolla en una serie de escenas o encuentros
dramáticos entre los personajes principales y cuyos diálogos albergan el motivo
que es relevante para EL argumento. Son diálogos cargados de vaguedad o
ambigüedad y que requieren del lector mucho afán de interpretación, pues están
siempre vistos desde la conciencia del personaje central – ‘central intelligence’ o ‘sentient
center’ como a veces se le llamó- y por
lo tanto, cada escena de la novela será reveladora de algún aspecto nuevo del
personaje del cual el lector0 deberá distanciarse si quiere valorarlo e
interpretarlo correctamente. Todas estas
características, las observamos en The Pupil y las hemos señalado en nuestro
análisis en la Parte II de este trabajo.
Muchas de estas escenas también poseen la cualidad, por
así decirlo, del tiempo real, al igual que en el teatro naturalista. Un ejemplo
de ello en The Pupil es todo el capítulo I – el primer encuentro de Pemberton
con Mrs. Moreen y Morgan – y que perfectamente podría ser la Escena I de una
obra de teatro.
Este método, en su época, representó todo un cambio, pues
James se inclinó más por ‘mostrar’ que por ‘contar’ . Es decir, en lugar de las
extensivas explicaciones y descripciones por parte del autor que eran tan
comunes en la literatura del siglo diecinueve James aparece poco en sus obras y
solo nos llegan las impresiones del personaje central. Como consecuencia
directa de ello, el esfuerzo interpretativo que se le requiere al lector es
equivalente al esfuerzo que experimente el personaje central de la obra.
James creyó lograr así una mayor intensidad y efecto en
sus obras que pretendió lo alejaran de los que llamó ‘loose baggy monsters’ de la ficción clásica
de la época. Así lo confesó en su Notebook
alrededor de 1897:
‘When I ask myself what there may have been so show for my long
tribulation, my wasted years and
patiences and pangs, of theatrical experience, the answer comes up as just
possibly this : what I have gathered from it will perhaps have been exactly
some such mastery of fundmental statement – of the art and secret of it, of
expresión, of the sacred mystery of structure.’[4]
2. La Etapa de
Niños Inocentes
Debido a este método subjetivo de representar la
experiencia la obra de James se presta a un análisis psicoanalítico. Leon Edel
, biógrafo de James, supo ver varias interpretaciones psicoanalíticas de su
obra. Una que nos puede interesar en este estudio es la simetría que creyó
entrever entre este momento tan angustioso de su carrera literaria – su fracaso
teatral – y su interés por la niñez – pintándonos en varias de sus obras la
exposición inerme de la inocencia frente a lo decadente y perdido del mundo
adulto.
Leon Edel creyó ver mucho de James en Maisie,
Maisie’s bewilderment and isolation is James`s ….but the world’s cruelty
and hostility are recreated into a comic vision of benign childish curiosity.
What Maisie Knew es por sobretodo la historia de una niña
inocente y generosa cuyos padres toman como campo de batalla en el discurrir de
su divorcio y que llega a aceptarlo todo, permaneciendo como espectadora de
unas vidas casi ajenas, hasta que al final deberá elegir sus futuro y tal vez
en esta última decisión perderá su inocencia, morirá el niño que lleva dentro,
teniendo que actuar como una mujer.
Sir Claude – uno de los personajes- de la novela –dice
hacia el final de la obra:
“One would think you were about sixty…”
Maisie contrastará en su inocencia con el comportamiento
abominablemente amoral de sus padres, pero en el proceso de maduración perderá esa
condición angelical que la caracteriza durante casi toda la obra.
También Miles , el pequeño de The Turn of the Screw, sufrirá
las consecuencias de los defectos de los adultos. Tanto su padre que lo
abandona a manos de unos criados cuando menos ignorantes o, como en el caso de
Quint decididamente malignos. Se ha escrito mucho sobre la institutriz de Miles
y Flora y parece prevalecer la idea de que era una persona desequilibrada que
imagina – debido a sus neurosis – los fantasmas. Ello no quita intensidad a
nuestra teoría de que lo que James nos está advirtiendo es que debemos seguir
patrones morales muy serios, por sobre todas las circunstancias cuando los
inocentes están por medio. La corrupción puede venir en forma consciente o
inconsciente – ello no afectará el resultado final.
En The Awkward Age las dos vírgenes ansiosas
sufrirán las vicisitudes interpuestas por los adultos y en In the Cage
la heroína terminará derrotada por las circunstancias de una sociedad corrupta
teniendo que resignarse a una vida por debajo de sus expectativas.
Esta fórmula ‘corrupción-inocencia’, a veces
‘moralidad-inmoralidad’ otras ‘lo que esta bien hecho-lo que está mal hecho’
que aparece tan interrelacionada por vínculos extremadamente delicados dará
lugar a circunstancias de ambigüedad moral. Y es que en la vida, como en la
literatura de James, es la perspectiva desde la cual cada personaje observa y
actúa lo que prevalece. Ello nos adentra en un mundo de incertidumbres donde
nada es blanco o negro. Donde debemos suspender los juicios hasta haber primero
interpretado en cada caso cual debe ser el patrón moral a seguir. James intenta
al menos llamar nuestra atención sobre tan filoso tema, que en sus propias
palabras es
‘the close
conexión of bliss and bale, of the things that help with the things that hurt,
so dangling before us for ever that bright hard medal, of so strange an alloy,
one face of which is somebody’s right and ease and the other somebody’s pain
and wrong’.[5]
Todos los personajes infantiles o jóvenes de James
se caracterizan por poseer una sensibilidad extrema – como en el caso de Morgan
– la misma ‘extreme sensibility’ que James
atribuye a los escritores en su ensayo The Art of Fiction.
Todos estos niños inocentes – de extrema
sensibilidad – parecen para Leon Edel identificarse con el propio James maltratado
ya no por el mundo adulto pero si por la sociedad – auditorio que no lo sabe
interpretar.
Sea como sea, esta relación inocente-corruptor
servirá maravillosamente a James para plasmar en su literatura esta visón moral
tan suya y sin la cual consideraba que la literatura no tenía razón de ser.
PARTE IV
RELACIÓN ENTRE DINERO Y AMBIGÜEDAD MORAL EN LAS OBRAS
DE JAMES.
The Pupil, es, entre muchas otras cosas, acerca de
dinero. El dinero es un tema, que aunque no aparece en primer plano, si subyace
a lo largo de toda la obra. Los Moreen viven sin dinero, pero Morgan hace
cábalas acerca del tema y Pemberton sufre por él. Es decir, está ahí,
subyacente.
En las primeras líneas del relato nos aparece el
caballeroso tutor de Morgan al cual vemos ansioso pues necesita el puesto de
trabajo para vivir. Ha estudiado en Yale y luego en Oxford y sus arcas están
vacías :
..when as yet one’s university honours had, pecuniarily speaking
remained barren.
Sin embargo no considera decoroso tocar el tema de su
retribución directamente.
The poor man hesitated and procrastinated: it cost him such an effort to
broach the subject of terms.
Es que Pemperton está criado y educado con el código de la
época, que justamente James está analizando y al que aplica su crítica. La
gente refinada del final del siglo diecinueve no debían hablar de dinero y el
hecho de no hablar de ello daba por supuesto que el tema no era importante pues
el dinero afluía a las cuentas bancarias de forma constante y un tanto
enigmática. James sin embargo nos dice :
…..he would have liked to hear
(la cifra de su
retribución)
La señora Moreen es reacia a tocar el tema del dinero pero
el lector comienza a darse cuenta que este rechazo no se debe a su refinado
desagrado en tratar temas tan mundanos sino que es una estratagema de evasión.
James nos pinta a las Sra. Moreen como la dama
…who sat there drawing a pair of soiled gants de Suede
through a fat jewelled hand and, at once
pressing and gliding, repeated over everything but the he would have liked to
hear
Con esta imagen James nos está diciendo que la Sra. Moreen
no es sincera en cuanto a su pertenencia a la alta sociedad. Sus guantes aunque
se nombren en francés están manchados y muy faltos de chic aristocrático.
El narrador de James, que continuamente entrará en la
mente de Pemberton y que por momentos es él, verá a la familia como una banda
de gitanos. Ni siquiera Morgan, que es el observador más cercano que tiene la
familia puede entender de donde sale el dinero que apenas se menciona :
I don´t know what they live on, or why the live¡
La pregunta no la puede contestar nadie, el misterio de
donde sale el dinero es impenetrable. A lo largo de la obra la Sra. Moreen y
Pemberton tendrán algunos encuentros donde el tema del dinero saldrá a relucir
y estas veces ya ambos habrán olvidado que no es elegante mencionarlo.
Cuando ya es obvio entre Morgan y Pemberton que el tutor
ha sido engañado por sus empleadores y no está siendo retribuido por sus
servicios, Pemberton le llega a decir a Morgan un tanto descuidadamente
We ought to go off an live somewhere together..
Cuando se decide a coger otro trabajo comenta
..I’ll make a tremendous charge : I’ll make a lot of money in a short
time, and we’ll live on it
Aquí una vez más el dinero aparece. Antes pretendía ganar
dinero cuidando a Morgan, ahora pretende ganar dinero para mantener a Morgan.
El drama se desencadenará cuando debido a que abandona a
su nuevo pupilo para volver junto a Morgan alarmado por la falsa enfermedad, ya
no poseerá dinero para mantenerse él ni a su pupilo.
Paradójicamente aunque James es criticado por el
alejamiento de sus personajes de lo material, The Pupil nos muestra como
claramente esto no es así, es más, no es la única obra donde subyace el interés
material de los personajes. En The Wings of the Dove, por ejemplo los
protagonistas deben contener sus sentimientos pues no disponen de dinero. Esta
carencia cambiará sus vidas y en definitiva arruinará un amor sincero. En The
Spoils of Poyton, unas antigüedades atesoradas por la Sra. Gereth cambiará
la vida de los personajes principales. En The Aspern Papers el
protagonista también pretenderá venderse en matrimonio por un “tesoro”. Hasta
en In the Cage, la protagonista pretende formar parte de una sociedad
donde Everand o Bredeen tienen dinero a
diferencia de ella misma y de su empobrecida familia. The Pupil nos
muestra como toda la familia de Morgan se mueve con criterios conducentes a
casar a sus hijas con unos buenos partidos.
Es obvio que James estaba muy preocupado en analizar las
motivaciones materiales por las cuales los hombres y mujeres hipotecan sus
principios y sus ideales; en esa eterna lucha que es la vida humana entre lo
que nos hacen creer que necesitamos y lo que realmente nuestro espíritu
necesita. La forma en la que James mejor supo contar estas tribulaciones está
generalmente basada en técnicas como la ambigüedad moral que sobretodo
magistralmente utiliza en The Pupil.
CONCLUSIÓN
Además de disfrutar de una larga y productiva carrera como
novelista, James fue un escritor prolífico de relatos cortos o tales.
Consideraba que esta forma era la idónea para la concentración dramática que
fue su pasión. A medida que fue creciendo como escritor más usó esta forma
literaria que le sirvió para examinar presiones y conflictos peculiares. The
Pupil le sirve para analizar los conflictos morales. Pero la técnica que
utiliza Henry James se basa en la ambigüedad, es esta expresa ambigüedad moral
lo que nos alertará acerca de la necesidad de guiarnos por patrones morales
sólidos.
Nuestro estudio nos lleva a concluir que para James
lo moral es ineludible, cualquier forma de minimización de su importancia es
peligrosa. Si la actitud en este caso del adulto es ambigua moralmente, el niño
inocente la detectará aún en su ínfima expresión, como ocurre en el caso de la
vacilación de Pemberton al final de la obra que nos ocupa. El doble drama en The
Pupil será que Morgan llegará a aceptar la hipocresía y falta de moralidad
de sus padres pues aún le restaba el ejemplo moral del maestro. Cuando éste lo
traicione ya no podrá continuar viviendo.
Morgan , como todos sus personajes niños, tiene mucho de
James. James había sido un niño de hotel, de ambientes acomodados y que había
dedicado su vida a asombrarse y a vagabundear. Para él la contemplación había
constituido la acción. Morgan y Pemberton pasan sus años contemplando y en su
contemplación viven y crean patrones morales. Los crean para seguirlos, no para
transgredirlos, de ahí el desenlace.
Hemos analizado y concluido que esta ambigüedad moral no
existe tan solo en Pemberton, también en Fleda, en la institutriz de The
Turn of the Screw , en el protagonista de The Aspern Papers, o en
Kate Croy y Merton Densher.
James tiene debilidad por lo implícito, lo tácito, las
medias palabras, las insinuaciones, lo no dicho y esta manera de no decir,
cuenta más que mil palabras. Esta forma ambigua le proporciona un ambiente
idóneo para remarcar lo que más le importa. Y lo que más le importa en este
relato es lo moral.
BIBLIOGRAFÍA
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Henry James etexts at Adrian Dover’s web site : In the Cage (1898)The purpose of this dissertation is to analyse moral ambiguity in one of Henry James’s finest middling-long stories, written when he was forty-seven and very much at the top of his game : The Pupil.
* Mathew Arnold poeta, ensayista y crítico literario inglés.1822-1888
[1] Henry James’ Moral Vision. Harold
Beaver, ‘International Needs’ in the New Pelican Guide to English Literature 9.
American Literature. 1991. Harold Beaver was Professor of American Literature
at Amsterdam University and visiting professor at Denver University.
§ Whistler, James (Abbott) McNeill 1834-1903 pintor americano que
residió en Inglaterra y Francia a partir de 1855.
¨ Wilde, Oscar 1854-1900 poeta, dramaturgo, ensayista y novelista
irlandés.
[3] Leon Edel, The Life of Henry James
(Harmondsworth,1977). Vol 2, p.15.
[4]The Notebooks of Henry James, ed. F.O. Matthiessen and Kenneth
B. Murdock (New York, 1961). P.208
[5] Cita tomada del Prefacio de la Edición de New York de 1908.
[6] Henry James’ Moral Vision. Harold
Beaver, ‘International Needs` in The New Pelican Guide to English Literature 9.
American Literature, 1991. Harold Beaver was Professor of American Literature
at Amsterdam University and visiting professor at Denver University.
[7] Taken from Henry James’ Preface to
the 1908 New York Edition